Ahora resulta que dentro de mi casa, para decidir el nombre de mi hija para toda su vida, voy a tener en cuenta lo que haga otra persona en su propia casa.
Pues tu amiga le ha puesto el nombre que ha querido a su hija y no te tiene que dar explicaciones a ti ni a nadie.
Y tú, con tu madre y tu suegra bordando el nombre ya en los baberos, decides cambiarlo por no coincidir.
Supongo que tú al haber manifestado durante mucho tiempo cual iba a ser el nombre, en tu entorno social sabían perfectamente que tu Irene sería la original, y la de tu amiga «la copia» aunque hubiese nacido unas semanas antes. Ahora lo que tienen es la idea de que eres una caprichosa, que querías algún tipo de exclusividad con el nombre y que te has enfadado y lo has cambiado por otro.
Ahora resulta que tu soñada Irene será Irune para toda la vida, simplemente por la casualidad del nombre con una amiga. Amistad que con el tiempo se puede enfriar y apenas verse, que alguna se puede mudar de barrio o ciudad y casi no coincidir, etc.
Al menos tendrán diferentes apellidos y diferente padre, supongo.