Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hola, es la primera vez que me atrevo a escribir lo que estoy viviendo. Soy una mujer de 30 años, diagnosticada en 2017 con agorafobia. No tengo vida laboral ni apoyo familiar, porque vengo de una familia tóxica que me ha hecho mucho daño desde pequeña.
Llevo 13 años con mi pareja. No estamos casados ni registrados como pareja de hecho. Tenemos dos hijos y una hipoteca. Yo no he trabajado nunca, no puedo.
Desde el principio nuestra relación fue difícil. Él decía una cosa y luego hacía otra. Yo tenía amigos, hablaba con chicos, pero nunca fui infiel. Cuando tuve a mi primer hijo, me centré en él, pero mi pareja empezó a tratarme mal: insultos, desprecios, humillaciones… Me decía que no valía nada, que era una basura. A día de hoy lo sigue haciendo.
En un momento complicado, hablé con un chico a escondidas. No fue correcto por mi parte, pero me pilló y me perdonó. Aun así, los insultos siguieron. Incluso llegó a ponerme una navaja en el cuello. Otra vez me agarró tan fuerte que estuve varios días con hematomas. Y aun así, le perdoné.
Más adelante me volví a hablar con un chico del pasado. Me besé con él, pero no pasó nada más. Mi pareja me descubrió, me pegó, me amenazó con quitarme a mi hijo, me llevó por la fuerza a casa de mi padre (donde sabía que yo no estaba bien), me quitaba al niño de los brazos, me humilló delante de ese chico y otras personas. Me sentí peor que nunca. Aun así, volví con él. Lo intenté. Pero nunca dejó de tratarme mal.
Más tarde me refugié en un juego virtual. Allí hablaba con alguien que se convirtió en mi apoyo emocional. Me enamoré virtualmente. Él lo descubrió en plena pandemia, y volvió a insultarme, como siempre. Dejé el juego, pero él seguía tratándome fatal, controlándome y reprochándome todo, especialmente el dinero, aunque siempre me decía que no podía trabajar porque ¿quién cuidaría de los niños?
Tuve a mi segundo hijo, casi me muero en el parto, pero seguimos adelante. Yo seguía refugiándome en ese mundo virtual. En 2024, me volvió a descubrir conversaciones y me dijo que estaba enamorada como nunca lo había estado de él. Seguimos juntos, y yo he puesto mucho de mi parte, dejé el juego, pero él no ha cambiado.
Hoy me desprecia, me dice que no valgo nada como mujer, que le doy asco, que soy una sinvergüenza, que solo gasto su dinero. No tengo vicios, no salgo, no compro nada para mí. Llevo la casa y los niños. Él friega a veces y con eso dice que hace más que yo. Me amenaza con quitar el sueldo de la cuenta para que “me busque la vida”. Dependo totalmente de él. No tengo carnet, ni ingresos, ni familia, ni red. Tengo miedo.
A veces pienso que si no fuera por mis hijos, ya me habría quitado la vida. Él se enfada si estoy enferma, si no quiero tener sexo. A veces cedo solo para evitar sus desprecios. No me da cariño, solo dice que tocarme es demostrarme amor. Vivo siempre alerta, nunca sé si va a estar de buenas o va a estallar. Me siento al límite, con la autoestima rota.
He pedido la discapacidad por mi agorafobia, pero me han dicho que tarda más de un año. ¿Qué hago mientras? ¿Y si él se va? ¿Cómo mantengo a mis hijos? Me siento atrapada. Amo a mis hijos, quiero lo mejor para ellos, pero no sé por dónde salir. Necesito consejo. No sé qué hacer.
Gracias por leerme.
