Mi pareja y yo llevamos juntos 5 años. Hace unos seis meses él propuso abrir la relación. Repito: fue idea suya. Decía que la monotonía nos estaba matando y que podíamos separar el sexo del amor. Tras pensarlo mucho, acepté, pusimos límites claros y nos bajamos Tinder.
¿Qué ha pasado? La realidad del mercado. Yo por ser mujer, levanto una piedra y me salen diez citas. Estoy disfrutando de mi sexualidad muchísimo, teniendo encuentros esporádicos súper respetuosos y divirtiéndome. Él en cambio, lleva seis meses y solo ha tenido una cita que salió fatal. Está frustradísimo con la autoestima por los suelos.
Ayer me sentó en el sofá y me dijo que esta dinámica le está destrozando la salud mental, que no es justo el desbalance y que tenemos que volver a cerrar la relación. Le he dicho que no. Yo estoy feliz con el acuerdo al que llegamos y no considero que tenga que renunciar a mi libertad sexual solo porque él no tenga tirón en las apps. Le he dicho que trabaje en su autoestima o cambie su forma de ligar, pero que yo no voy a dar un paso atrás. Me ha llamado egoísta y falta de empatía. ¿De verdad tengo que sacrificarme yo porque a él no le haya salido el plan como esperaba? Es que manda huevos.
