Estaba leyendo un post sobre una mamá que está harta de otras mamás de un grupo en el que está y (no juzgo el post sino los comentarios que le han dejado) he leído en comentarios que más de una le cita a Armando Bastida diciendo que ese tipo de grupos, aunque aceptan que pueden ser útiles, los califican de secta y dicen que no hay que seguir lo que se recomienda en ellos al pie de la letra.
Bien, voy a intentar explicar de forma resumida, por qué se equivocan.
Soy publicista, hace unos 10 años que trabajo en marketing y principalmente lo he hecho para industria alimentaria, de esos 10 años, 8 los he dedicado a trabajar para diversas marcas de alimentación de este país (no diré las marcas por temas legales obviamente) pero os puedo decir que algunas venden productos que son, basura pura. Y cual es mi trabajo (o más bien era, ya que ahora hace ya unos 2 años aprox que al haber ganado perspectiva y caché, puedo permitirme ser selectiva con las marcas que me contratan y trabajar solo para las que crean productos que yo compraría).. .
Al lío, que mi trabajo ha sido como directora de marketing de empresas de alimentación / gran consumo crear campañas de publicidad para vender productos creando eslóganes y frases llamativas resaltando supuestas propiedades y dejando en letra pequeña toda la mierda que lleva el producto en el listado completo de ingredientes.
Por mi trabajo he tenido que formarme en normativa alimentaria, legalidad en cuanto a etiquetado, diferenciación entre tipos de producciones, explotaciones agrícolas, ganaderas, aditivos permitidos en la UE etc etc…
Y ya os adelanto que comemos mierda pura, pero no porque tengamos la culpa sino porque la industria que a mí me paga el sueldo mueve millones de millones de euros en hacernos pensar que lo que hay en los lineales del super es bueno para nuestra salud y para la de nuestros hijos.
Que las generaciones más engañadas han sido la de nuestros padres (los que ahora tienen entre 55 y 75 años) y la actual, los que ahora empezamos a ser padres… ¿Por qué? pues porque se les dijo a nuestros padres que darnos un petit suisse, un yogur de sabores, un actimel… era sano. Se les convenció de que los cereales de polvito, como los vendían en la farmacia eran lo mejor para un bebé… se les dijo también que el desayuno ideal era leche con colacao y un buen bol de cereales industriales (de los de caja con animalitos risueños).

Y no es que nuestros padres, o los padres que hoy en día dan eso a sus hijos sean ogros, es que están convencidos de que lo están haciendo bien porque detrás hay toda una industria que se ha encargado de que esa sea la realidad de la alimentación y no se ha enseñado a la gente a leer etiquetas ni a entender lo que está comprando ni a cuestionarse si no puede comprar el mismo cereal por ejemplo, en grano, o en harina, pero sin nada más añadido (sano e infinitamente más barato).
Claro que no, eso no interesa a la industria alimentaria, interesa reducir costes, añadir aditivos que nos hacen dependientes de ciertos preparados alimentarios y seguir fomentando que compremos sin hacernos preguntas.
Y luego pasa que somos un país puntero en obesidad infantil, por ejemplo.
En grupos como los de Armando Bastida, Carlos Ríos, Julio Basulto, Conchi García… se aprende a comer, se aprende a leer etiquetas y sobre todo, a cuestionar la industria y a comprar con más cabeza.
Al menos que sepamos lo que estamos comiendo. Y si aún así decidimos comprar un producto porque nos encanta su sabor, por Dios, al menos seamos honestos con nosotros mismos, ese producto es basura, pero si el resto de tu alimentación es sana y equilibrada, pues oye no se va a morir nadie por comerse un kinder bueno una tarde…
El problema es que atacamos (por ignorancia pura) a quienes nos dicen, ojo! que es más sano un yogur natural para un niño (blanco sin nada más) un “mi primer danone” cargado de almidones modificados, azúcares ocultos etc… o uno de sabores que no ha visto la fresa en su vida pero que lleva colorante y aroma para simular ser de fruta.
El problema es que les damos a los bebés cereales de bote, que no son más que cereales que han sido tratados para presentarse en un formato “hidrolizado” lo que quiere decir pre-digerido y que acaban siendo azúcar. Totalmente innecesarios.
Un bebé puede comer cereales como los comemos los mayores… trigo, arroz, avena… cualquier cereal se puede comprar, cocer y triturar, o dar en formato pasta… o tipo gofio..
Pero resulta que las que somos sectarias y radicales somos las que hemos despertado y estamos empezando a leer etiquetas y a revisar qué comemos nosotras y qué damos de comer a nuestros hijos. ¡No hombre no! por favor un poquito más de autocrítica. No defendamos dar un potito comprado, una cosa es que un día X no tengamos tiempo o queramos salir fuera y nos solucione la vida un potito, pero es que hay bebés que comen potitos como normal, a diario. Que se acostumbran a esos sabores industriales y luego rechazan la verdura de casa o el pescado o la carne y entonces las mamás extrañadas ohh es que rechaza lo que yo le preparo! claro, es que la industria sabe bien cómo preparar sus procesados para que nos encante el sabor y lo prioricemos sobre lo natural.
En fin, que en vez de decir eso de: no eres mala madre por dar un potito o que las otras son una secta, podríamos plantearnos que quizá, quizá! hay gente que se está equivocando al creerse todo lo que el marketing ha formulado tan bien para que nos lo creamos y compremos sin leer absolutamente nada y sin tener ni idea de como esos alimentos afectan a nuestra salud y a la de nuestros hijos.
Luego se nos llena la boca a hablar de respeto pero en cuantito alguien te hace cuestionarte aquello que dabas por hecho que hacías bien ohhh sacrilegio! quizá sería mejor intentar argumentar porqué preferís (algunas y algunos) vivir en la ignornacia y seguir comprando mierda.