Bueno yo alucino con la gente, lo que me acaba de pasar es de surrealista categoría Dalí.
Siempre os leo y hoy por fin he querido contar algo que me ha pasado a mí.
A la salida de la estación voy andando deprisa para no perder el bus cuando una mujer me toca el hombro y me coloca en la mano una tarjeta de Herbalife y me dice: Toma, para nutrición. Perpleja le devuelvo la tarjeta y le digo: No me hace falta, gracias. Y todavía tiene la poquísima vergüenza de espetarme: Sí, te hace falta.
Si no hubiera tenido prisa por coger el bus le hubiera dicho que mi hipotiroidismo me lo trata el endocrino, no un iluminado metido en una franquicia destinada a financiar a la Cienciología como Herbalife.
Le hubiera dicho que con mucho esfuerzo conseguí bajar algo más de 14kg para mi boda comiendo sano y mejorando mis hábitos alimenticios y que no solo no los he vuelto a ganar si no que he seguido perdiendo.
Y por supuesto, le hubiera gritado bien alto QUE ES UNA GORDÓFOBA DE MIERDA