El otro día fui al cumpleaños de mi sobrina. Seis años, hinchables, merienda, veinte niños corriendo. Todo normal hasta ahí.
Lo que no era tan normal era el grupo de padres en el fondo del jardín que para cuando llegó la tarta llevaban ya no sé cuántas cervezas encima y hablaban a un volumen que no era exactamente el de una conversación tranquila. Uno de ellos se tiró por el tobogán hinchable con su hijo. Gracioso en teoría. Menos gracioso cuando el niño salió llorando del golpe y el padre se rio porque ya no tenía demasiado filtro para calibrar si había sido un golpe fuerte o no.
Nadie dijo nada. Era una fiesta, había ambiente, todo el mundo estaba pasándolo bien.

Y yo me quedé pensando en algo que pienso cada vez que pasa esto y que nunca he escuchado decir en voz alta. Que llevamos años teniendo el debate de si los niños deben ir a las bodas y a las cenas de adultos y a los restaurantes caros. Ese debate existe, tiene dos bandos, genera conversaciones acaloradas. Pero el debate contrario no existe. Nadie habla de si es apropiado que los adultos se pongan ciegos en un cumpleaños infantil. Eso simplemente pasa y todo el mundo lo normaliza porque es una fiesta y los adultos también tienen derecho a divertirse.
No digo que no se pueda tomar algo. Digo que hay una diferencia entre tomarte una cerveza en el cumple de tu hijo y acabar el evento sin poder conducir mientras tu hijo de seis años te mira. Había vasos de cerveza y copas de vino por todas las mesas. A la altura de los niños. Sin vigilancia. En un momento dado vi a un niño de tres años llevarse un vaso a la boca antes de que su madre lo pillara. Por centímetros.
Un niño pequeño no distingue un vaso de Fanta de un vaso de cerveza. No distingue el zumo de la sangría. Lo ve en una mesa, lo coge, se lo lleva a la boca. Es lo que hacen los niños, explorar, coger cosas, metérselas en la boca. Y los adultos estamos tan acostumbrados a que el alcohol esté en todas partes que ni pensamos en que hay vasos de una sustancia tóxica al alcance de niños de dos, tres, cuatro años.
Se lo dije a una mamá y me llamó exagerada, diciéndome que como soy colombiana no entiendo de las culturas españolas.. pero yo no creo que esto sea un tema cultural sino de educación…