Buenos días 😊.
Yo te puedo hablar de mi experiencia. Mi ex tenía un piso en propiedad del cual estaba pagando la hipoteca. Él de base ganaba más que yo. Cuando decidimos ir a vivir juntos se planteó la posibilidad de que yo le pagara un alquiler, ante lo cual hablamos y yo expuse que no me parecía justo. Indudablemente un piso son muchos gastos, pero en definitiva son gastos que él aceptó estando soltero y de los cuales tú te responsabilizas indirectamente pero tampoco obtienes «nada a cambio». Me explico, yo lo que pensaba era que, obviamente, vivir en su casa era muy cómodo, que siempre va a ser más barato que un alquiler y que si no vivía con él en algún momento tendría que pagar un alquiler o una hipoteca yo sola. Pero en esa situación, aunque termines pagando la mitad de la casa, ésta jamás será tuya, y no, lo siento para los que opináis distinto, no es un gasto equiparable a pagar un alquiler, en el que dos personas pagáis a un tercero para estar en igualdad de condiciones en un piso. Aquí pagas la mitad de la hipoteca de una casa que no va a ser tuya, igual que en un alquiler, con la diferencia de que tu pareja sí se la va a quedar, y creo que genera una situación de desigualdad importante en la pareja. Porque además muchas veces recuerdo discusiones porque a lo mejor quería cambiar yo algo que estaba viejo y se zanjaban con un «no lo vamos a hacer, es mi casa». Es cierto que esto es mi experiencia, y puede ser muy distinta a la del resto. Yo en ese momento vivía con mis padres porque con mi escasa nómina y pagando la letra del coche me era imposible otra cosa en Madrid, como bien sabéis. Con todo apenas me quedaban 400/500€ libres a mes para pagar facturas, comida y demás. Así que al final yo tenía menos dinero disponible a fin de mes, y lo que acordamos era que no pagaría hipoteca, pero si había que cambiar algo del uso de la casa pues lo iba comprando yo, porque también lo estaba usando, y obviamente facturas y demás a medias. Me responsabilicé de sábanas, toallas, muebles, cortinas… Quise pagar también una reforma del baño pidiendo un préstamo a lo que él mismo alegó, por los mismos motivos que con la hipoteca, que no era justo y que ya lo pagaría él cuando pudiera, aunque eso a mí no me parecía tampoco justo y lo hubiera pagado gustosa.
Al final es hablar con tu pareja, exponiendo lo que ganais y los gastos de cada uno para poder llegar a un acuerdo equitativo y con el que ambos estéis conformes y lleguéis bien a final de mes.