Con lo guapo que es el chico, si ella no es para tanto

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    Loversizers on #915801

    Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]

     

    Era mi segunda relación de pareja, pero no fue mejor que la primera. Llevaríamos aproximadamente un año cuando empecé a darme cuenta no sólo de que aquello no llevaba a ninguna parte, sino de que para colmo me estaba haciendo daño. Y es que, de todos los chicos con los que he estado, sin duda alguna David era el más tóxico, manipulador y narcisista, prácticamente un sociópata al que no le importaba hacer daño a quien fuera con tal de salirse con la suya. Fueron muchas las razones que me llevaron a decir ‘’hasta aquí hemos llegado’’, desde su afán por decirme con paternalismo lo que tenía que hacer hasta las actitudes inapropiadas que empecé a ver que tenía con amigas y conocidas. Para que os hagáis una idea, la más fuerte vino cuando tras cortar con él se aprovechó de la vulnerabilidad de una chica menor de edad que estaba pasando por un momento vital complicado para llevársela al huerto,,,cosa que ya había intentado cuando aún estábamos juntos, aunque yo no lo había sabido o querido ver. En fin, una joyita de persona.

     

    Sin embargo, no fue esta la gota que colmó el vaso, sino una aparentemente más simple, pero que consiguió hacerme estallar y ponerle fin. Y es que resulta que los abuelos paternos de David vivían en Tenerife, y un verano me ‘’invitó’’ a ir a pasar unos días allí con él, sus padres, su hermano y sus abuelos. Es cierto que por una parte la idea de viajar a Tenerife me hacía bastante ilusión, y a sus abuelos paternos los había conocido en una ocasión en que ellos habían venido a nuestra ciudad y me habían parecido muy majos; sin embargo, mi relación con la que era por aquel entonces mi suegra no era la mejor del mundo, y aparte de eso, yo ya empezaba a ver cosas que no me acababan de cuadrar en mi pareja, por lo que algo me decía que irme tan lejos dependiendo de él y de su familia tal vez no fuera lo ideal. Por suerte no tardé en encontrar la excusa perfecta, pues en un primer momento él me había dicho que me invitaban…pero no era así, pues yo tendría que pagarme el billete de avión y como comprenderéis una estudiante de 19 añitos que tendría yo por aquel entonces no está como para gastarse el poco dinero que tiene en viajes que no esté completamente segura de querer hacer. Total, que le dije que bueno, que ya vería, porque además no bastaba con que yo les diera mi dinero, sino que tenía que quedar sí o sí con mi suegra en la agencia de viajes para ya llevarme mi billete directamente, y diréis, ¿y eso por qué? Ah, amigas, y yo qué sé, supongo que por los santos designios de la señora, que igual quería que fuese viendo lo que me esperaba de seguir adelante con aquella relación. Aunque por un lado ni tan mal, porque fue ese capricho lo que me dio la excusa perfecta para no acudir, y es que resulta que me habían cogido para trabajar en una fiesta con motivo del campeonato del mundo de motocross que se celebraba en mi ciudad y justo ese día yo tenía la tarde y parte de la noche ocupada, por lo que le dije que si querían me cogieran el billete, que yo se lo pagaría después…cosa que evidentemente no pasó.

     

    Aquella tarde salí reventada de trabajar, aunque de todos modos mi plan era pasar por casa, descansar un rato e ir a la fiesta con el que era mi novio y con unos amigos, pero cuando miré el móvil este echaba humo: llamadas perdidas de David, mensajes diciéndome que ya me valía, que me diera prisa, que sobre qué hora estaría…le contesté bastante mosqueada y le dije que iba para mi casa y que ya hablaríamos, que me estaba quedando sin batería. BUENO, PUES MENUDA ME ENCONTRE CUANDO LLEGUE A CASA. Se había presentado allí a esperarme, y lo primer que me dijo nada más llegar por la puerta fue: ‘’parece que voy a tener que regalarte una agenda para que apuntes las cosas importantes, que se te ha olvidado que hoy tenías que quedar con mi madre para recoger el billete’’, con el tonito con el que un padre regañaría a una hija despistada. Mis padres se quedaron callados y me miraron esperando la tormenta, pero en lugar de montarle el pollo allí le pedí que saliera conmigo un momentito, y ya en la calle le solté todo lo que le tenía que soltar, que no había sido capaz de recogerme al salir del trabajo, que sabía que no podía ir porque precisamente estaba currando y que me tenía hasta las narices, que mejor haberme quedado sin billete porque no tenía ni puñetera gana de ir ni con él ni con su familia ni hasta la vuelta de la esquina, y que disfrutase mucho de su soltería en Tenerife. 

     

    Durante los días siguientes y mientras estuvo de vacaciones apenas hablamos, y cuantos más días pasaban más convencida estaba yo de haber tomado la mejor decisión. Se podría pensar que le echaba de menos, pero como os comentaba, esa había sido tan sólo la última gota de un vaso que llevaba ya tiempo llenándose. Aun así, unos días antes de volver me pidió quedar para hablar las cosas tranquilamente y en fin, accedí porque después de todo era cierto que le había dejado en un momento de enfado y vale, no iba a volver con él, pero tampoco quería acabar a malas, así que al día siguiente de su regreso quedamos en un parque cercano a la plaza en la que había quedado yo con mis amigas para salir cuando terminase de hablar con él. Yo, ilusa de mí, daba por hecho que íbamos a resolver las cosas rápido, que íbamos a hablar desde la madurez y que íbamos a quedar, si no como amigos. al menos como dos personas con una relación cordial, ¡pero no! Nada más llegar se abalanzó sobre mí a tratar de besarme. Me le quité de encima con más sorpresa que otra cosa y ante mi cara de confusión me entregó un collar feísimo de cuentas de madera. Traté de hablar con él, de hacerle entender que no íbamos a volver, que no era que nos hubiéramos dado un tiempo, sino que le había dejado de manera irrevocable, pero él seguía erre que erre tratando de abrazarme, obligándome a mirarle a los ojos y a decirle que no le quería y diciendo que no me creía, que lo nuestro no podía acabarse así. A todo esto y ante la escena que sin darnos cuenta estábamos montando un grupito de chavalas de unos 15 años, con la imprudencia y el descaro propios de esa edad, habían empezado a acercarse a cotillear y a comentar ‘’el partido’’. Y no sé en qué momento oí a una de ellas decir ‘’pues qué pena, con lo guapo que es el chico, si ella no es para tanto’’, pero no me salió otra cosa que gritar: ‘’¿os parece guapo? ¡Pues para vosotras!’’ Aproveché su confusión para pegarle un empujón y salir corriendo, y no creáis que no me siguió, pero cuando me vio acercarme a mis amigas echó el freno y se marchó. Tras este episodio le bloqueé de todas partes, aunque de vez en cuando se hacía el encontradizo pasando por mi barrio o dejándose caer a la salida de la universidad, hasta que se cansó y me dejó en paz.

     

    Hace poco, después de unos diez años, le vi por la calle con una chica, y no pude evitar preguntarme si sería ella una de las muchachas a las que se lo ‘’regalé’’.


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    Vilabi
    Invitado


    Vilabi on #916768

    Ay amiga, te leo y me parece estar leyendo mi propia historia. Además en mi caso mi ex era muy muy guapo y parecía que tenía que agradecerle que saliera conmigo o algo jajaja menos mal que le mandé a la mierda, aunque no de una forma tan graciosa.

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Respuesta a: Responder #916768 en Con lo guapo que es el chico, si ella no es para tanto
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