Mis padres se están haciendo mayores muy rápido. Rozan los ochenta y no sé si es que la cifra ya me da escalofríos o es que realmente percibo como se van apagando día a día. No me refiero solo a que estén más lentos o más torpes para determinadas actividades. Ni tampoco a que se olviden de cosas o a que les dé pereza hacer muchas de las cosas que antes les gustaban. Es otra cosa, algo mucho más sutil. El brillo en la mirada; el interés que muestran cuando les cuento algo sobre mí o sobre sus nietos… hace un tiempo, no mucho ,hubieran reaccionado con emoción por saber más, por ver sus últimas fotos, etc. pero ya no es así y me produce una tristeza inmensa.
A veces, incluso siento que mis visitas y mis conversaciones les cansan. Y todo esto me duele mucho. Los veo tan débiles e indefensos que me gustaría abrazarlos y protegerlos de todo lo que se pueda venir. Pero no puedo. Ni siquiera puedo cuidarlos como a mí me gustaría . Tengo un trabajo a jornada partida que me roba el tiempo y la energía. Unos hijos adolescentes, de los que , aunque no tengo queja, necesitan de mi atención y una pareja que intenta apoyar en lo que puede aunque a veces no sepa cómo hacerlo.
Me planteé que mis padres vivan con nosotros ,(viven cerca), pero ellos no quieren dicen que quieren estar en su casa, dónde vivieron toda la vida . Y los entiendo. Pero para mí supone un esfuerzo mayor tener que desplazarme a su casa, aunque ya os digo que no está lejos.
Una persona de ayuda a domicilio va 3 veces por semana y yo me acerco todos los días al salir del trabajo para comprobar que todo está bien. Y normalmente lo está. Pero yo me muero de la pena al ver su falta de ilusión y de ganas.
No sé que más puedo hacer, porque ni a ellos ni a mí, nos sobra el dinero, y claro, cuando se va con lo justo todo se complica, si cabe, un poquito más.
Esta situación me entristece mucho y me está afectando . Aunque ya sé que todo lo que os cuento es un proceso normal, yo no puedo evitar sentirme fatal. Son dos viejecitos debiluchos y con achaques que necesitan ayuda para muchas cosas y yo no puedo estar allí para dársela. Pienso que ellos me cuidaron a mí y siento que no puedo estar a la altura y cuidarlos a ellos ahora que me necesitan.
Sé que no soy la única en esta situación y que hay muchas personas en situaciones mucho peores que esta que os cuento. Pero esta es mi historia y necesitaba compartirla porque de verdad que me está afectando mucho. Se me está haciendo bola ir a su casa, estar el tiempo justo y salir rápidamente para la mía porque en ella, también, hay 2 niños que necesitan a su madre.
Además me siento culpable por quitarle tiempo a mis hijos y a mi pareja. Por no estar siempre de buen humor y por estar infinitamente cansada casi siempre.
Puede que sea cosa mía, porque como os digo, esta situación me está pesando más de lo que me gusta reconocer, pero creo que esta sociedad no está preparada para incluir a viejos ni a niños en su ecuación. Y es un absurdo, todos hemos sido niños y , en el mejor de los casos, seremos viejos algún día. Conciliar es una utopía , pero si conciliar con hijos es difícil, me atrevo a decir que conciliar con viejitos es totalmente imposible.
