Desde que soy pequeña he sido víctima de gordofobias de todo tipo, en clase, con amig@s, en familia. Me he pasado mi adolescencia escuchando las clásicas frases «Es por tu bien, lo decimos por tu salud» «Con lo guapa que eres de cara es una pena, delgada serías espectacular» «Serías más feliz y se te abrirían más puertas»
Pues este año descubrí que no.
Llevo años con síntomas de depresión y mucha ansiedad, y a finales del año pasado estalló la burbuja y tuve que pedir baja en mi trabajo. Ahí todo mi mundo empezó a venirse abajo, lo dejé con mi pareja, me tocó volver a casa de mis familiares, perdí a prácticamente todos mis amigos y toqué fondo. Digamos que descubrí que el negro tenía matices.
Siempre había sido del perfil «como por ansiedad», desde siempre, pero mi cuerpo se manifestó de forma diferente esta vez. Tenía unas náuseas increíbles y era incapaz de comer, y para lidiar con el estrés y con la sensación de «molesto en todas partes» me iba a caminar todos los días durante horas. En resumen, en meses me planté en 57kg y una talla 38, viendo así mi sueño de niña cumplido, por fin tenía un peso «normativo», me cabía la ropa del Bershka, bravo.
Pero no era más feliz.
Sí, no negaré el sentimiento de satisfacción que tenía al descubrir mi tripa más plana de lo que había estado nunca, el ver a gente que hacía años que no me veía diciendo «Ostras, como has adelgazado, que guapa».
Pero mis circunstancias no cambiaban, mi cabeza seguía hecha una mierda, seguía estando completamente sola y con la sensación de que no podía confiar en nadie, de que el mundo era una jungla y que yo solo quería esconderme y no hacer ruido. Con el tiempo, deje de verme guapa, descubrí que tenía más espalda que caderas (cuerpo triángulo invertido) y me veía fea, mi pelo sin vida y sin cuidados, me salió dermatitis seborreica y mi cara estaba permanentemente grasienta y pelada, por la delgadez mis ojos se veían más grandes pero mi cara más pequeña, mi nariz más grande, y no podía sonreír sin notar mi cara infeliz y vacía. Mi boca se curvaba, pero mis ojos no podían sonreír.
Viví un mes con una chica que pasó de pesar hace años 43kg a pesar 103 por problemas de medicación, hablaba de que le daba envidia y de que quería ponerse un balón gástrico sí o sí, aunque la operación pusiera en riesgo su vida, pues no quería vivir así. Le dije hace unos meses que adelgazar no garantizaba ser más feliz, y en parte así lo sentía, pues mis problemas no desaparecieron con los kg.
Pasado un tiempo, mis circunstancias cambiaron. Volví con mi novio, y a vivir con él y con mis gatos. La ayuda psicológica me ayudó, pasaba el tiempo y volví a poder comer, y mis ganas de comer se multiplicaron por el hambre que había pasado durante los tres meses anteriores. Evidentemente engordé, no volví a preocuparme por lo que comía como cuando estaba gorda hacia años, hasta que hace unos días me pesé y volvía a pesar 70kg.
Imaginaréis algun@s, «que bajón», al principio un poco, pero hago balance de todo lo que he recuperado hace unos meses y mantengo lo que le dije a mí amiga, cambiaría todo lo que bajé por lo que recuperé, mí pareja, mi hogar, la capacidad de relacionarme la estoy recuperando poco a poco, aún me falta mucho para ser una persona «normal» psíquicamente hablando, pero estoy mejor que antes.
Aprendí dos cosas de esto, la primera, quién quiere criticar va a criticar igual, pues los mismos familiares que me tachaban de gorda y me instaban a que le pusiera remedio, de repente estaban «super preocupados por mí salud porque estaba muy delgada», y al mismo tiempo, que quién te quiere y no te juzga por tu carcasa no lo hace estés delgada o estés gorda. Mi mejor amiga me dijo el otro día «Estarías más delgada y más normativa antes, pero me gustas más ahora porque estás más feliz, y guapa vas a estar siempre»
Y dos, y muy importante. Si tienes problemas, familiares, de pareja, de autoestima, los tendrás igual delgada que gorda. Cuando dejes de meterte con tu peso, empezará a molestarte tu nariz, o tu vello corporal, o cualquier cosa. He necesitado tocar fondo para averiguarlo.
No descarto intentar adelgazar en un futuro, pues mi cuerpo me gustaba más, pero será de forma limpia, sin castigarme y cuando yo me considere lo suficientemente en paz.
Soy un ser humano, un cuerpo es un traje de carne que te ayuda a vivir y a sentir, y no quiero odiar el mío nunca más.
Espero que a alguien de aquí le ayude mi experiencia, os quiero :)