Os explico chicas, hace un tiempo escribí en este foro y la verdad es que los consejos que me proporcionastéis me hicieron replantearme muchas cosas.
Se avecina tocho.
El caso es que después de una relación tóxica de 3 años, comencé a disfrutar de mi vida de soltera, con la suerte o desgracia de que después de unos meses de completo pendoneo, conocí a un chico por un amigo mio. Eran las 4 de la mañana y me lo llevé pa’ casa. Yo, ilusa de mi, pensé que sería el típico encuentro esporádico que ya había tenido en esos meses previos. Pero no, al parecer, di con un buen muchacho que al día siguiente, me escribió para decirme lo bien que se lo había pasado conmigo y que si nos íbamos de aventurilla.
Yo, que después de estar más oprimida que un corsé del SVIII, dije, why not, y ahí que la chiquilla se fue de aventurilla con el muchacho. Pasamos un mes estupendo y como a mi me va esto del drama pues se fue a otro país.
Aún así, seguía escribiéndome y llámandome todos los días. Tanto, que en septiembre, dos meses después de conocerlo allí que me fui yo solida a verlo. Ella, cataeta de pueblo con conocimientos de inglés gracias a su impaciencia por Juego de Tronos y con miedo a volar se cogió ahí su vuelo y a ver al chico.
Todo muy bien, él ha venido, (su familia es de mi pueblo).
Yo, persona impaciente no espero que se me prometa la luna el oro y el moro. Pero sí es cierto que necesito cierta estabilidad y confianza para tirarme de cabeza o considerar estos meses en los que me estoy dedicando única y exclusivamente a él. Hace un tiempo le pregunté que de qué iba esto, su respuesta «es que no quiero poner etiquetas, me gustas, te estoy conociendo, eres libre» y yo wtffffffffff PERO «si haces algo con algún chico me gustaría que me lo contaras» Yo, monógama por excelencia, dije, bueno, ea, no seas impaciente.
Pero ya me estoy empezando a preguntar qué es esto, y claro, tampoco quiero ser una agobios.
Por favor, qué hago con mi vida.