Yo trabajando cara al público estoy ya más que acostumbrada, así que soy yo las que le dice cosas a los señoros y ellos se ponen rojos como tomates.
Lo que sí me da muchísima vergüenza es que digan algo delante de mis padres. El otro día por ejemplo, llegué al gimnasio y dos señores estaban hablando con mi madre, que también va a ese gimnasio, y le dicen «mira mira, ahí viene la tía del buena del gym». Y me dio pena por mo madre, eses dos le caían bien pero ya no los ve con los mismos ojos. Ella en su momento no dijo nada, pero luego otras mujeres que lo habían oído se partían de risa y les contaron la verdad.