Hola, bonitas. Necesito vuestra opinión antes de seguir adelante con esto ahora que estoy a tiempo.
He conocido a un chico que es «perfecto». Lo mismo después sale rana, pero de primeras tiene todo lo que busco en una persona. Me gusta muchísimo.
Llevo un par de años soltera después de una relación horrible. Me prometí no volver a estar con una persona tan diferente a mí y que me hiciera sentir pequeña. No he tenido parejas con intereses ni pensamientos parecidos a los míos y me ha pasado factura. Me pedían que ocultase mis gustos musicales y literarios delante de los demás porque iban a reírse de mí, que nunca diese una opinión política porque me iban a tratar de loca. Me veía obligada a acompañar a mi pareja a todos los eventos de su interés (no del mío) pero yo ni siquiera pude elegir una sola vez la peli en el cine. Yo no existía.
Por fin he conocido a un chico, Miguel, con el que me siento bien y comparto muchísimo. Puedo ser yo sin sentirme rara. Pero aquí viene el problema:
En abril me descargué Tinder y empecé a hablar con Salva. Desde el primer minuto iba regular pero le quise dar una oportunidad a conocerlo porque era la primera persona similar a mí que había encontrado. La conversación no fluía, apenas escribía y hasta tardaba un par de días en contestarme. Acabé contagiándome de su actitud y a pasar un poco de él, y sin embargo, tras días sin hablar, a veces volvía a escribirme solo para preguntar si quedábamos. Viendo que no se rendía, dos meses después de hacer match (finales de junio), le acepté la cita. Me pasé las casi dos horas que nos vimos pensando «¿por qué ha querido quedar conmigo?». No hablaba de nada, a mí ya me daba la risa a veces con los silencios e intentaba tirar de la conversación. Lo único que él hacía era preguntarme varias veces el por qué de todo lo que yo le contaba y si le preguntaba, apenas me daba respuesta. Nos levantamos para irnos porque tenía prisa que había quedado con un amigo. Me besó como si nada y se piró rápido. Me quedé totalmente descolocada, aunque despertó más mi interés. Duró un par de días. No nos volvimos a ver, apenas hablamos más. Me dijo de volver a quedar pero siguió con su actitud de contestarme a los días, yo me adapté e hizo lo mismo y al final se me rompió el móvil (me quedé sin whatsapp unos días). Si me escribió no lo sé, ya perdimos el contacto.
Pues resulta que son amigos. De hecho, al amigo que Salva vio después de quedar conmigo, fue a Miguel. Son mejores amigos e incluso tienen un proyecto juntos. No he querido preguntar, todavía no he pasado por su casa pero juraría que hasta son compañeros de piso.
Salva, dentro de lo poco que me contó sobre él, me habló bastante de Miguel hace meses. Yo me había olvidado de su cara, solo lo había visto en una foto y no me he dado cuenta hasta ahora.
Han pasado 7 meses desde ese beso y no llegamos a nada, pero estoy segura de que Salva me odia y de que, no solo va a ser incómodo, si no que además es posible que no le hable bien de mí. De hecho, me lo he cruzado un par de veces por la calle y se ha cambiado de acera.
Sé que es una situación tontísima chicas, pero es que no sé cómo actuar. ¿Me estoy metiendo en un berenjenal, debería alejarme del chico que estoy conociendo antes de ir más allá o hay alguna probabilidad de que vaya bien?
