Siento tanta frustración que no sé ni cómo expresarla.
Mi exmarido y yo nos separamos cuando mi hija tenía tres años. Él decidió cederme la custodia porque no estaba preparado para cuidar de una niña pequeña. En ese momento me pareció maravilloso porque así no tenía que separarme de mi niña, pero poco a poco me di cuenta de que él hacía lo que le daba la gana y yo en cambio tenía que pringar siempre sin tener ni un solo momento para mí. Aun así lo acepté, porque para mí mi prioridad siempre fue la peque.
Me he pasado 13 años de mi vida, cuidando de ella y poniéndola por delante de todo. En los últimos dos años la adolescencia empezó a hacer mella y ella empezó a cambiar de carácter y a buscar confrontamiento conmigo por cada cosa.

Hasta ahí me imagino que todo normal como en cada familia, pero lo más fuerte ha sido cuando me ha dicho que se quiere ir a vivir con su padre y que como tiene 16 años puede decidir. Me muero de rabia porque después del sacrificio que he hecho yo durante 13 años, le elige a él porque él siempre es el bueno y yo soy la bruja que le pone límites.
Hablé con él pensando que entendería mis sentimientos, pero no, el tío más ancho que largo, ha decidido que si se queda a la niña ahora.
Mis amigas me dicen que aproveche el tiempo que voy a tener para mí, pero sinceramente me siento triste, defraudada y muy muy frustrada. No sé cómo voy a seguir adelante.