Hola, chicas:
Soy una asidua del foro, pero nunca me había animado a empezar yo un hilo.
Os cuento:
No he tenido una vida sencilla. No voy a entrar en demasiados detalles, resumámoslo en una infancia triste y solitaria, una familia desestructurada, una adolesencia de bullying, autolesiones y más soledad. A los 15 empecé con bulimia y a los 19 me diagnosticaron depresión y ansiedad generalizadas. Por suerte, llevo muchos años en terapia y estoy en un gran momento personal y laboral. Tengo un trabajo que no me apasiona, pero que es estable y me permite vivir bien y un chico al que quiero con toda mi alma. Sin embargo, hay una vieja amiga que viene a verme de cuando en cuando y ya no sé cómo ignorar. Evito los espejos, pero al final siempre hay un reflejo, una foto, un baño público, qué sé yo… Cada mirada es un juicio. Cada vez que me miro, veo a alguien diferente. No sé cómo es (exactamente) mi cara, mi cuerpo. Me siento y me veo horrible. Cuando hago las paces con mis muslos, es mi nariz la que parece ocuparlo todo; cuando asumo que es grande, pero que es un rasgo con cierta personalidad, mi tripa ya no parece la de antes.

Es realmente agotador. Estoy muy cansada y ya no sé qué intentar. Trato de obviar el tema, girar el espejo de mi cuarto y no pensar en mi físico, pero.. es imposible. Mi psicóloga me dice que trate de relativizar: si uso una 34 no tengo un cuerpo no normativo; si nunca nadie me ha mirado con asco, mi cara no es grotesca; si desde que tengo 20 años no he tenido problemas para ligar, es difícil que sea el monstruo horrible que me devuelve la mirada. Sin embargo, por dentro es como si no me bastase con estar en un difuso punto intermedio; persigo una perfección que no existe. Odio mi cara.
Creo que la clave sería interiorizar mejor el mensaje de que todos los cuerpos son bonitos, son válidos, son lo que nos permite vivir, al fin y al cabo, y no tanto el consolarme con el «eres normal», de mi psicóloga… Es un mensaje que intento aplicar y extender (mi madre, por ejemplo, se repite constantemente lo gorda que está, asumiendo que eso la hace menos guapa y menos merecedora de maquillarse y lucirse; yo le enseño vuestra página y le enseño modelos bellísimas de todas las tallas), aunque es lo de siempre: consejos vendo, pero para mí…
¿Algún truco-consejo-pócimamágica para lidiar un poco mejor con esta mierda?
Gracias por leerme. Siento el tostón.