Empecé con él con 24 años. Con 24 años no sabes nada todavía pero tampoco sabes que no sabes nada así que todo parecía bien. nos quisimos mucho tiempo y luego nos quisimos menos y luego hubo un momento en que los dos supimos que aquello se había terminado aunque tardamos un año más en decirlo en voz alta.
la separación fue lo más duro que he vivido aunque fuera lo correcto. eso también es algo que nadie te cuenta que puede pasar al mismo tiempo.
ahora tengo 36 años y estoy sola por primera vez en mi vida adulta. no he vivido sola con 20 ni con 22 ni con 25. pasé de casa de mis padres a vivir con él y ahora estoy aquí en un piso que es mío con mis cosas y un silencio que a veces está bien y a veces pesa una barbaridad.
y está el tema de conocer a alguien nuevo que es algo que mi cabeza no termina de procesar del todo. no es solo el miedo a que me vean o a gustar o a no gustar. es que literalmente no sé cómo funciona esto. las apps no existían cuando empecé con él. los códigos han cambiado. la gente habla de cosas que yo no entiendo como si fueran obvias. me siento como alguien que ha estado 12 años fuera del país y vuelve y todo el mundo ha seguido con su vida y hay referencias que no pillo y costumbres que no reconozco.
y luego está la parte del cuerpo que es la que más me cuesta escribir. con él no tenía que presentarme. me conocía. conocía cada cosa y yo no tenía que pensar en ello. ahora tendría que estar con alguien que me ve por primera vez con 36 años y con este cuerpo que no es malo pero que tampoco es el de los 24 y que tiene una historia encima que se nota.
no sé si tengo ganas de conocer a alguien o si tengo miedo o si las dos cosas pueden vivir juntas sin que una mate a la otra. creo que las dos cosas. creo que algunos días me levanto pensando que igual esto es un principio de algo y otros días pienso que no voy a ser capaz ni de llegar a la primera cita.
las que habéis empezado de cero después de mucho tiempo cómo fue. no el resultado sino el proceso. cómo se vuelve a esto.
