¡Hola, Lovers!
Hace cinco años y medio que me separé de mi pareja. Teníamos dos gatos en común y decidimos que se quedasen con él (no contemplamos el separarlos porque eran hermanos y siempre habían estado juntos, se los tenía que quedar uno de los dos). El caso es que mientras mi ex estuvo soltero, yo iba todas las semanas a ver a los gatetes, compartíamos los gastos, e incluso, como la gata era diabética y había que pincharla dos veces al día, teníamos un planning para turnarnos esa labor.
Lamentablemente, la gatita murió el diciembre pasado, y obviamente la echo de menos, pero era una cosa que siempre supe que pasaría. Lo que no había pensado era en la situación actual. Mi ex ahora tiene pareja y desde febrero viven juntos. Aunque me dijeron que podía seguir yendo a ver al gatete cuando quisiera y demás, a mí me pareció ya meterme donde no me llamaban. Qué pinto yo en la casa de una chica que no me conoce, invadiendo su intimidad? no sé, no me sentiría cómoda. El caso es que desde entonces no le veo (al gato, digo) y jo, le echo de menos. Además me da un poco de celos pensar que ahora vive con otra familia (ella tiene hijos de un matrimonio anterior). Ya sé que es un poco infantil (y ya tengo mis añitos, la verdad), pero no lo puedo evitar… A ver, estoy contenta porque ahora vive también con un perro y son amigos y tal, y está muy bien cuidado, pero hay una parte de mí que ayyyyy!!!
Y nada, era a modo de desahogo, no hay nada que vaya a hacer, ni pienso alterar sus rutinas ni tampoco las del gatete ni nada. Pero hay días que me pongo sentimentaloide con el tema.
