Desde que comencé la relación con mi marido hace cinco años, lo primero que me llamó la atención fue lo bien que se llenaba con su ex, especialmente con su ex suegra. El primer año de relación tuve que aguantar como de vez en cuando se escapaba a casa de su ex suegra para tomarse un café con ella y ponerse al día.
Os prometo que no lo podía entender, sé que a la gente se le coge cariño, pero cuando se acaba una relación, se rompe con todo su entorno, no solo con la persona con la que rompes. Además, esta mujer siempre quiso que él volviera con su hija y yo sé que en esas conversaciones trataba de convencerle de que no se estuviera conmigo.
Me llevó un año conseguir que mantuviera las distancias con su ex y con su familia. Aún así he tenido que aguantar que recibiera una invitación para el 80 cumpleaños sorpresa de su ex suegra. Me negué rotundamente a que fuera y eso provocó una discusión y terminó haciendo lo que él quiso, es decir, ir a la fiesta.
Esto provocó una crisis entre nosotros, casi nos separamos cuando estábamos prometidos, pero al final lo superamos y terminamos casándonos.
Pensé que a partir de ese momento todo sería diferente, pero su ex suegra sufrió una rotura de cadera y estuvo muy malita por lo que sintió la necesidad de encargarse de ella de vez en cuando. De nuevo hubo tensión entre nosotros porque me mentía cuando iba a verla, pero ya el colmo es que esta mujer falleció ayer y además de estar destrozado, también quiere ir al funeral. Es que ni fallecida puede dejarme en paz esta señora. Al final conseguirá lo que se proponía, que él y yo no separemos. Nunca he entendido por qué la quería tanto y a mi madre no le hace ni caso.
