enía un año con EL PERSONAJE. Un año bastante intenso y a nivel personal he sentido que han sido mil.
De este año podría escribir un artículo al día con cada sorpresa mala y buena. No voy a quedarme solo con lo terrible. Pero sí. Me puse anteojeras para seguir adelante y aparentar que nuestra historia podía funcionar. Red flags de todo tipo y aun así me quedé. ¿Por qué? Porque pensaba que iba a cambiar.
Total que voy a empezar por el final porque es lo que todavía me tiene en shock.
Hace 8 días le pillé enganchado al móvil y lo soltó de golpe con susto. Le pregunté “¿te he cortado el tonteo?” y sin titubear respondió “sí estoy en Bumble”. Llevábamos una semana enfadados y yo durmiendo en el sofá. Porque sí cometí la locura de mudarme a su casa ya que pasaba allí casi todo el tiempo y pagaba un dineral por la mía.
En ese momento entró en un estado de ira que no entendí nada. Le dije que me iba a casa de una amiga y el señor decidió que si me iba cambiaría la cerradura. Le pedí al menos dos días para sacar mis cosas. En medio de la tensión insistió y al día siguiente se lo pensó mejor.
Yo recogí todo y el martes vino una furgo a por mis cosas. Se quiso despedir dándome pena diciendo que había pasado dos noches fatal por la medicación que toma. Le dejé claro que me daba igual. Yo también tenía mis líos y no se los estaba contando.
Al irme le recordé que ese viernes teníamos la cena que había pagado yo. Nada barata. Era una cena especial de aniversario. Aunque estuviera a su nombre al haberla pagado yo pensé que me diría “quédate con ella” o algo parecido. Pues no. Me dijo “muchas gracias por la cena la voy a disfrutar”.
Llamé al restaurante y pregunté si podía cancelarla o ir yo otro día. Revisaron los datos vieron que estaba pagada por mí y me dieron el ok para ir esta semana.
Pues sí. El ex en cuestión ya tenía a otra chica para celebrar mi aniversario con mi dinero.
Se presentó en el restaurante. Les explicaron la situación y montó un pollo. Me llamaron y me dijeron que había ido con el código que yo le facilité y que estaban llenos. Que no podían echarlo por imagen del local. Yo llorando todo fatal. Y mientras tanto la chica que lo acompañaba ni se inmuta. Es más tiene el valor de decir “¿esa mujer no te piensa dejar en paz nunca?”. En un segundo pasé a ser la verdugo de todo.
No habían pasado ni 3 días. Yo ya había borrado un año de fotos recuerdos todo. Sin reproches bloqueado todo. O sea cuánto más en paz podía estar.
La cena la pagué yo. Lo mínimo de dignidad habría sido decir “siéntate yo pago es nuestra cena”. Me habría parecido hasta educado. Pero no. Una mujer que no me conoce de nada dejó caer que yo acoso al que era mi pareja hacía una semana. Que me dejó ir porque le pillé y que ni tiempo le dio a invitar algo. No sé cuánto tiempo lleva con ella pero por lo visto confianza tienen.
Ella me da pena ajena porque ya está dentro del mundo que él le pinta.
Pero él pudo cerrar de mil maneras y eligió la peor.
Lo que me da risa es que siempre recordará a dos en su mismo aniversario si lo llegan a cumplir.
Lo cuento para soltar y de verdad que me he quitado un peso enorme de encima por el módico precio de una cena.
Amigas si os pasa algo similar o escucháis eso de “mi ex es una loca” respirad y huid. Cenen tómense una cerveza pero no defiendan al cretino. Porque tú eres su próxima “loca”.
Publicadlo en anónimo. Aunque si lo lee sabrá perfectamente quién soy porque no creo que haya mucha gente tan cutre repitiendo lo mismo.
