A ver cómo cuento yo esto sin parecer una desagradecida…
No me gusta que me regalen flores, no me gustan las flores, vaya, las ves marchitarse cada día y no sé, da penita. El caso es que esto a mi chico no se lo he dicho tan directamente, pero siempre que en una peli o serie regalan flores, yo comento algo como «uy, a mí mejor unos bombones o una ristra de chorizos». Y lo digo muchas veces, en serio. Y ya llevamos seis años juntos. Vamos, yo creo que debería saber que no me gustan las flores.
Bueno, pues el viernes pasado fue nuestro aniversario. A mediodía me suena el teléfono y me dicen que tienen que traerme un encargo y que a qué hora me pueden encontrar en casa. Yo, que no estaba esperando ningún paquete, pregunto de dónde viene y me dice «va con una tarjeta, ya lo verás». Y claro, ya me lo huelo. Busco el teléfono que me ha llamado en internet y sí, era una floristería. Total, que me digo: «no puede ser, si tiene que saber que no me gusta nada que me regalen flores!!».
Pero sí, eran flores. REconozco que cuando abrí la puerta y me encontré a una chica con un ramo enorme sí me hizo ilusión, porque oye, pues es un detalle, pero ahora que las veo marchitarse lentamente me entran unos sudores que pa qué. Obviamente no fui capaz de decir nada, porque a él se le veía tan contento e ilusionado con su «ocurrencia» que oye, no le iba a quitar la ilusión. Pero me da que a partir de ahora voy a tener flores para rato…
Por cierto, tuvimos que salir a comprar un florero, porque claro, yo no estaba preparada. Estoy preparada para bombones, pero para flores no ;)
