Estoy conociendo a un chico, 38 años, vive solo con un pastor alemán que es más grande que yo (y yo no soy precisamente una sílfide). El chaval majísimo, muy cuqui, conversación fluida, te mira a los ojos, te escucha… vamos, que estaba de decir: igual no está tan mal volver a confiar en un ser humano con pene mejejeje
Peeeeeero… hoy he ido a su casa por primera vez. Plan improvisado, me dice: vente un rato que estoy solo con el bicho, y yo pues venga allá que voy, monísima yo y sin expectativas. Pero nena… la casa.
De primeras me pide perdón por los pelos del perro. Ahora bien:
La Encimera de la cocina con restos de vete tú a saber qué, los fuegos pidiendo jubilación anticipada.
El salón… ay madre, esos sofás parecían haber visto más guerras que mi bisabuela. Uno tenía forma de persona como si alguien hubiese muerto ahí sentado.
Su cuarto: aceptable pero con ropa encima de cada superficie no diseñada para ropa.
Y el baño… ese baño. La bañera era amarilla, pero amarillo no era su color original, con eso os digo todo.
Eso sí, no olía mal. Ni la casa ni él. Y él además va siempre limpito, con colonia rica, ropa bien, uñas cortadas… vamos que se nota que no es un guarro. Pero chica la casa le da igual. O no tiene tiempo o directamente no le interesa.
Y aquí viene mi dilema: yo todavía vivo en casa de mamá osea que no puedo ir muy de digna, pero si pienso en pasar ahí una noche, una tarde, una semana… me da bajona. ME da que pensar si eso puede indicar que le da igual vivir en esas circunstancias, igual es dejado para otras cosas, qué pensáis?
