Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Llevo 10 años con mi pareja, es leal, cariñoso, en la cama genial, es muy fácil convivir con él, es un amor y somos un soporte el uno con el otro.
Nunca en todos esos años hemos tenido problemas entre nosotros, si acaso discusiones por chorradas de familia, o cosas así, pero todo bien, la verdad.
Un día me enviaron un mensaje en una red social. Supuestamente era de una persona que admiro mucho por su trabajo, aunque me parecía raro que contestase a sus seguidores, ya que hay mucho fake.
Pensé que podría hablar con esa persona, me daba igual si era él de verdad o no, simplemente me dejé llevar.. Se lo dije a mi pareja y también alucinó, pero no le dimos importancia.
Así que empezamos a charlar por una app oculta, según me decía por temas de privacidad y ahí fue cuando vi que era real. Tras hacer mi investigación particular vi que lo que contaba, las fotos que no salían en sus redes y que yo tenía, etc eran ciertas, era él. Mi pareja flipaba también.
Pues bueno, me subió el ánimo, y me sentí una privilegiada, le conté toda la admiración que tenía por sus obras..etc
Charlábamos casi todos los días, un poco raro porque vive en otro país bastante lejos de España, me contó muchas intimidades, yo le contaba mi día a día, en fin, todo fluyó amistosamente y de colegueo.
No me mandaba foto pollas ni me pedía fotos a mí, solo conversábamos de todo, de la vida..
Llegó un momento que se tocó el tema amor, yo le dije que estaba en una relación larga y pareció entenderlo. Seguimos charlando pero sus mensajes ya no eran de «querida amiga».. Siempre era muy respetuoso, pero ya me mandaba corazoncitos, besos, chorradas de esas y me dejaba caer que le empezaba a gustar. Ahí le pregunté directamente que si quería algo conmigo porque el tema ya no era sólo amistoso..
Me dijo que le encantaba como persona y mujer. Me quedé fría, empecé a temblar, casi no podía ni escribirle. De un día para otro ya no le veía igual, no era la típica admiradora de su trabajo, sino que me di cuenta de que cada tema que hablábamos día a día ya no me lo tomaba como un pasatiempo, empecé a ver a la persona tras el famoso. Los dos empezamos a preocuparnos por el otro a un nivel irracional.

Me vi sintiendo cosquillas en el estómago como una adolescente, solo que con 42 años, y él sintiéndose igual y contándome que no era normal lo que sentía, que le daba un poco de vértigo, pero que a la vez no podía evitarlo
Ahí pensé en decirle a mi pareja que ya no me veía como una amiga y yo tampoco a él, pero pronto me callé, no quería hacerle daño por nada del mundo.
Me dijo que si quería seguir teniendo contacto con él, pero que si no lo deseaba que no pasaba nada, que le dolería, pero que entendía mi situación.
Pero aquello se salió de madre, me invitaba a vernos en cualquier país que quedara cerca del mío.
Todo fue a peor, me vi en una encrucijada, en ese momento me moría de ganas de mirarle a los ojos y decirle a la cara lo que sentía, me daba igual todo. Luego mi parte racional me decía que era una asquerosa por lo que sentía por él y por ser incapaz de decírselo a mi pareja. Jamás me había dado asco de mi misma.
Llegué a plantearme romper con todo daba igual si salía bien o mal, y esos pensamientos me consumían. Me pasaba el día llorando. No podía ni mirar a la cara a mi pareja.
Decidí dejar de hablar con él por mi salud mental, pero ni con la terapia conseguí olvidarle ni un poco..
El psicólogo me decía que no era nada raro, que muchas personas pasaban por esa especie de catarsis, que algunos hacían como yo y otros se tiraban a la piscina saliera como saliera. No le dio mucha importancia, solo me dijo que con el tiempo pasaría.
Y vaya que el tiempo pasa.. pero para mi mente no pasó.
Sigo estando con mi pareja, seguimos como siempre, sin problemas y con buen sexo, pero a la vez sigo pensando en él desde que me despierto hasta la noche.
Tuve que bloquearle porque no podía más, no paraba de decirme que vendría a por mí, que se moría por verme y yo diciéndole que no… aunque mi corazón gritaba que sí..en fín..
Lo único que pienso hoy es en cómo hubiera cambiado mi vida si le hubiera dicho que sí y por otra parte en cómo cambiaría mi vida si dejo a mi pareja, que es mi pilar.
Al final de todo, pasaron los años y sigo igual. Sí, no he olvidado nada, ni un ápice de la profundidad con la que me caló.
Sólo quería desahogarme y decíos que cada persona es un mundo, no digo que hagáis como yo ni lo contrario.
Solo gracias por leerme.
Anónimo