Hola a todas, necesito desahogarme y que me deis vuestra opinión sincera, porque ya no sé si soy yo que estoy exagerando o si realmente tengo motivos para sentirme así.
Os pongo en contexto. Mi amiga y yo nos conocimos en el trabajo hace 8 años. Yo acabé cambiando de curro, pero seguimos siendo uña y carne. Siempre las dos hemos tenido sobrepeso, y eso nos unía aún más, porque compartíamos esa «lucha» y nos entendíamos sin palabras.
Hace 5 años, en un viaje que hicimos juntas, conocimos a un tío en una excursión. Estuvo charlando con nosotras y al final nos pidió si le podíamos pasar un contacto. Yo, sin pensarlo, le di mi número. Al día siguiente me escribió, empezamos a salir, y a los dos años nos casamos. Llevamos 3 años viviendo juntos y, la verdad, todo va de maravilla con mi marido.
Mi amiga, en todo este tiempo, no ha tenido pareja. Como somos muy unidas, muchas veces la incluimos en nuestros planes, y ella siempre ha sido parte de nuestra rutina. Hasta aquí, todo bien.
El problema empezó hace un año. Ella decidió darle un giro a su vida: se apuntó al gimnasio y empezó a ir a un nutricionista. Y ojo, que no le estoy quitando mérito, porque se ha esforzado un montón y le ha funcionado. Ha cambiado su cuerpo de una manera que es evidente. En la báscula no ha perdido tantos kilos, pero su figura es otra completamente distinta. Y yo, en teoría, debería estar contenta por ella, porque es mi amiga y la quiero, pero no puedo evitar sentir una rabia que me corroe por dentro.
Este verano es cuando empieza a notarse más. Se ha comprado bikinis, cosa que antes nunca usaba, y como siempre nos acompaña a la playa a mi marido y a mí, pues la situación se ha vuelto incómoda para mí. La gota que colmó el vaso fue cuando se compró un tanga y lo estrenó en la playa estando nosotros. Sé que está contenta con su culo nuevo y tal, pero a mí me pareció un montón. Ya no quiero que venga con nosotros a la playa cuando estoy con mi esposo, porque me hace sentir fatal.
Lo peor fue el otro día. Ella, como hemos hecho siempre en todas nuestras salidas y viajes, le pidió a mi marido que nos hiciera unas fotos a las dos. Pero esta vez yo no quise salir, no sé, me dio vergüenza o no me sentía con ganas de aparecer al lado de ella. Así que con alguna excusa me aparté. Y entonces mi marido le hizo fotos solo a ella, con su tanga, posando, y yo me quedé mirando la escena desde fuera. Me entró una rabia por dentro que no os podéis imaginar, y encima no puedo decir nada porque ella no ha hecho nada malo: solo pidió la foto de siempre, y yo fui la que no quiso salir. Pero ver a mi marido haciéndole fotos a ella me destrozó.
No sé si estoy siendo injusta con ella, si es que soy yo la que está insegura, o si realmente ella está siendo un poco pasada de rosca al exhibirse así delante de mi marido. Tampoco sé si debería hablar con mi esposo o con ella, y si lo hago, cómo decirlo sin parecer una celosa o una amiga envidiosa. ¿Qué haríais vosotras en mi lugar