Mi padre siempre decía que cuando conoces a una persona de verdad es en un divorcio o en una herencia y no le quito la razón. Mi marido y yo nos hemos separado de mutuo acuerdo y de buen rollo. Tenemos una casa en común y dos hijos y teníamos clarísimo que no queríamos que el hecho de que ya no nos quisiéramos como antes, les afectara a ellos.
Por ese motivo, él se fue a casa de sus padres temporalmente, y decidimos que haríamos un convenio de mutuo acuerdo, quedándome yo con la custodia y dejando un amplísimo régimen de visitas para él. Así no trastocaríamos tanto la vida de los niños, que seguirían viviendo conmigo en la casa.
Todo estaba hablado y solo teníamos que reunirnos para firmar el convenio, y de repente se presentó con una abogada que iba a muerte a por todas y que era súper agresiva.
Me quedé tan asombrada, que sencillamente me levanté y me fui. De eso hace tres días y no he querido ni siquiera hablar con él porque no entiendo lo que está pasando.
Supongo que ya no puedo fiarme, y me imagino que tendré que buscarme un buen abogado para que me defienda ante la que se me viene encima, pero sinceramente creía que entre nosotros podríamos llegar a un acuerdo sin necesidad de hacernos daño.
