Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Lo leo y lo escucho en todas partes. Ufff…ánimo, con tu trabajo en nada de tiempo estás destinada a la cola del paro. Yo que tú…me pondría a estudiar otra cosa antes de que sea tarde. Y así todo el mundo a mi alrededor. Amistades, familia, incluso mi pareja.
Soy traductora inglés-portugués-español y actualmente trabajo para una editorial en materia de corrección de textos. Soy consciente de que la Inteligencia Artificial viene para quedarse, y soy consciente de qué hay muchos aspectos en relación a mi trabajo que se ven comprometidos y pueden afectar al sector de la traducción y la interpretación.
¿Pero…tanto? ¿Y tan inminente? ¿Me estáis diciendo que una IA puede reproducir la voz del autor de un libro tal y cómo a él o a ella le gustaría? ¿Que puede mantener la coherencia de estilo, que puede entender la intención del autor de la misma forma que un humano?
Sé que la IA es competencia directa, pero he probado en muchas ocasiones a comparar mi trabajo con el que podría hacer un programa y no quiero parecer pretenciosa pero realmente, aunque en esencia es similar, no tienen nada que ver. Pero está claro que a mucha gente no le importa demasiado. Cada vez veo más cartelería de bares y restaurantes, de fiestas y festivales creada con ChatGPT. Y es que se nota a leguas, son todos iguales. Y a la gente le da igual. Con tal de poder anunciar su evento o la carta de cócteles de su local nocturno, a muchos sitios no les importa de donde venga. Ahí esta el problema. Cada vez hacemos más apología de lo hecho a mano, de la slow life, de lo orgánico y la vida con calma. Y eso lo publicamos con una foto y un texto en un precioso post que nos ha creado Gemini.
¿De verdad las editoriales o cualquier otro ámbito de la traducción se van a conformar con un texto correcto pudiendo dar lugar a uno excelente? Sinceramente me da miedo la respuesta en el futuro, pero a día de hoy, no he visto una sola Inteligencia Artificial que pueda demostrarme lo contrario.
Tampoco quiero ser ingenua. Sé que la profesión está cambiando, pero quiero pensar que llegará un punto en el que el ser humano se dará cuenta de que no todo puede reducirse a la velocidad, la creatividad o el coste. Que no todo puede automatizarse y que detrás de una idea o una decisión, hay personas que sienten, que viven y que se equivocan. ¿Qué pensáis vosotros?
