Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hola. Os vengo a contar un poco me siento en modo desahogo y a ver si alguien puede darme algo de luz en este tema:
Veréis, soy una mujer felizmente casada y con hijos pero hace unos 3 meses me crucé por la calle con mi noviete de adolescente, yo iba con toda mi familia y la verdad es que fue así de sopetón, en plena calle y al girar una esquina y en mi cabeza sonaba el temazo de La Oreja de Van Gogh a todo trapo “hoy va ser el día o menos pensado, nos hemos cruzado y has decidido mirar a los ojitos azules que ahora van a tu lado…”.
Pues eso, saludé con un “hola..”fugaz como un suspiro sin mirarlo, como quien se cruza con un compañero de estudios del cole y arreando. Un “hola” muy seria, al que él contestó en shock con otro “hola” y seguí mi paseo con un hijo agarrado de cada mano a toda velocidad y con el corazón en la boca.
Hacía unos 20 años que no lo veía, que se dice pronto. La relación fue horrible para mi, loquita de hormonas, mi primer amor, mi primer beso, la primera vez que alguien se fijaba en mi y me quería peeeero era muy manipulador, me dejaba plantada, dejaba que sus amigos se rieran de mi, y me hacía algún que otro comentario hiriente ya que yo creo que nunca llegó a quererme, fueron unos dos años de idas y venidas (me dejaba y volvía a buscarme al no encontrar otra cosa. Digo yo) de los 15 años a los 17 y luego seguimos viéndonos de forma esporádica algún finde por ahí y chateando en modo calentorro. Y claro, cuanto peor me trataba, yo más coladita. No acabamos mal, simplemente fuimos perdiendo el contacto hasta no saber uno del otro. Después yo empecé otra relación (mi actual marido, el hombre más atento y cariñoso del mundo), él se fue a estudiar fuera y hasta ahora no he sabido nada más que alguna información de Facebook que básicamente es una foto con una chica diferente cada dos o tres años.
Pues bien… solo cruzarme con él por la calle hizo que estallara dentro de mi una bomba nuclear, me sentí hasta enferma de la sensación y me duró semanas.. días mirando el móvil por si contactaba conmigo de alguna manera al habernos cruzado. No pasó. Esperaba un mensaje de <<ey, cuánto tiempo, qué bien haberte visto, qué guapa>> ya que, gracias a los astros y a que ese día fue un domingo, me arreglé más de mi habitual moño y chándal.
Lo busqué en Facebook (somos amigos) no publica mucho pero lo justo para ver que tiene pareja y es feliz.
No debería alimentar todo esto que siento haciendo todo eso, lo sé. Pero algo en mí se remueve, me altera y me lleva de nuevo a ese primer amor donde tienes ganas de vomitar, todo te da vueltas y parece que es el fin del mundo y sois los únicos supervivientes. Esas náuseas y eses nervios de felicidad que lo envuelven todo, me entendéis? Como dice Lope de Vega, quien lo probó, lo sabe.
En fin, que pasaron unos meses y vi a un amigo suyo en donde trabajo, me saludó y mi primer pensamiento fue: <venga, ahora cuéntale a tu colega que trabajo aquí>
Desde ese día me pinto como una puerta para ir a trabajar, por si las moscas… y cuando me da pereza pienso “arréglate todos los días como si fueras a encontrarte a tu ex”
Ayer pasó, allí estaba en mi trabajo… no se si me vio. Justo era el momento de cambio de turno y yo me iba. Lo vi, se me alteraron todos los chacras y intenté revolotear por el lugar a ver si me miraba pero no pasó, o eso creo. Lo cierto es que había mucha gente. Hice como que me despedía de mi compañera (ya me había despedido antes. Patética) y pasé por su lado, nada. Seré yo invisible?
Se que no me vio porque tiene una mirada como esas de los lobos cuando miran a sus presas, sabeis? Él mira así.
Pues me fui al vestuario, salí y ya no había ni rastro. Desde ayer estoy chafada, pensando en que debería haberme acercado a saludar y por lo menos un “hola, qué tal?” Pero han pasado 20 años, yo he subido unos kilitos..los mismos que los años que lleva sin verme. Lo cierto es que con la vida de casada, los niños y algún que otro bache en la vida, hizo que me abandonara totalmente. Estoy irreconocible, horrible.
Desde luego no soy esa niña de 17 años a la que comía el cuello y sobaba las tetas en la esquina de un callejón . Me muero de vergüenza al verme yo al espejo, no me imagino lo que verá él, que en cuanto pillé unos kilos en la adolescencia a causa del hipotiroidismo me preguntó que cuándo volvería a ser delgada. Mátame camión.
Se que se me pasará rápido, como la otra vez que lo vi…pero ahí tendré ese sentimiento unas semanas.
Para colmo hoy en el coche me lo he vuelto a cruzar(tampoco me ha visto), iba de la mano con una chica, tan embobada me quedo que de las tres veces no he mirado ni como es la chica; si alta, si rubia, si una modelo de Victoria seecret. Conociéndolo seguro que lo es, estaba conmigo y se le iban los ojos con todas las rubias y luego me decía lo mucho que le ponían.
Ahora estoy pensando en mandarle un mensaje rollo: “hola! 20 años sin verte y en estos dos días no paro de encontrarte”.
Debería? Claramente no.
Ahora estoy en rollo “las cosas pasan por algo. Pienso también que cogería a LA VIDA y la sentaría en un rincón castigada como si fuera una niña pequeña y le preguntaría <<qué carajo quieres de mi? Por qué haces que se cruce constantemente conmigo ahora?a dónde quieres llegar? Si ninguna de las veces no me ve será por algo, no? Si quisieras que nos viéramos lo habrías traído antes de que acabara mi jodido turno y hoy habría mirado hacia el puñetero coche cuado pasé y lo miré. Por qué estaba en aquel callejón parado de brazos cruzados con los ojos como platos cuando me vió con toda mi super familia feliz en plan casa de la pradera?>>
Debo de decir en mi defensa que amo profundamente a mi marido y lo que estoy viviendo últimamente me hace sentir mal, que le estoy fallando…y que no pienso en hacer nada con ese chico en caso de que algún día consiguiera volver a hablar con él.
Mis pensamientos no son eses, simplemente se me despierta algo dentro que no sé controlar, supongo que solo quiero que vea que estoy aquí. Que sigo aquí. Que han pasado años pero aún existo y convencerme a mi misma que sigo siendo aquella chica que se comía el mundo a manos llenas.
Un yo que sé, que no sé qué me pasa.
