Me he quedado embarazada con 42 años y sin intención de ser madre. Sí, soy imbécil porque he jugado con fuego: mi pareja y yo lo hemos hecho sin preservativo en más de una ocasión. A mí siempre me ha dado mal rollo, pero nunca me he impuesto y he dicho que no. Y nos hemos quemado.
Nos conocemos desde hace poco más de un año y él tiene 47. Somos la típica pareja que mantiene su vida y hace cosas juntos: él tiene su casa, yo la mía y nos vemos donde y cuando nos apetece. Durante este año hemos viajado mucho y hemos llevado una relación bonita, pero distinta a lo que se entiende como algo tradicional: no queríamos tener hijos ni vivir juntos. Tenemos una edad en la que es difícil amoldarse a otra persona y los contras pesan más que los peros.
Sin embargo, este embarazo a mí me ha llegado con un jarro de agua fría. Me ha removido por dentro y me ha hecho plantearme que sí quiero a ese bebé. Y lo quiero pese a saber que mi pareja no. Y eso, señoras, es un drama en toda regla: no sé cómo decírselo.
Él sabía que esto podía pasar, pero siempre hemos confiado en que no sucedería. Sé que no lo va a querer porque me lo había dejado claro desde el principio y yo estaba con él en que no quería hijos. Y no los habría querido, creo, si no me hubiera quedado embarazada. Pero lo estoy de 6 semanas exactamente.
¿Cómo planteárselo? Sé que él no va a querer y se va a sorprender cuando le diga que yo sí, que no voy a abortar. Pero ha pasado porque los dos hemos sido unos inconscientes y soy yo la que está embarazada, la que tiene que llevar un bebé o acarrear con el aborto. A ese respecto, quiero aclarar que estoy y estaré siempre a favor del aborto. Pero en mis circunstancias no es algo que quiera hacer.
Va a ser un shock tanto para mi pareja como para mi entorno y no sé cómo afrontarlo. Estoy perdida y sin saber por dónde abordarlo ni cómo para que los daños colaterales sean mínimos.
Ser madre soltera no me da tanto miedo como el hecho de saber cómo va a afrontar la situación mi pareja y cómo va a ser la relación con el bebé: si va a ser nula o no…
En fin, supongo que se lo diré, descafeinado mediante, en mi casa. Si hay drama, por lo menos es él el que se tiene que ir y no vamos a dar un numerito en ningún sitio público… Cruzad los dedos por mí.
