Llevo casi tres años con mi pareja. Tenemos una relación seria, estable y con planes de futuro (vivir juntos, hijos, incluso mudarnos de país algún día). Además, ella ha sufrido varias infidelidades en relaciones anteriores, por lo que siempre ha sido muy crítica con cualquier cosa relacionada con engaños o falta de lealtad.
Hay una situación que me lleva meses generando inseguridad y no sé si estoy exagerando o si realmente hay motivos para preocuparme.
Desde el principio de la relación ha existido un amigo suyo que nunca terminó de cuadrarme. No porque hubiera hecho nada concreto, sino porque siempre tuve la sensación de que podía estar interesado en ella. No se veían con frecuencia, pero cuando aparecía solía ser porque él estaba pasando por algún problema, estaba triste o necesitaba hablar. Muchas veces ella me contaba que había quedado con una amiga y más tarde me enteraba de que después también había visto a este chico. Nunca era exactamente una mentira, pero sí tenía la sensación de que esa parte de la historia aparecía después como un detalle secundario.
Hace unos meses mi pareja y yo tuvimos una semana complicada. No fue una gran pelea, pero sí una conversación difícil que nos dejó algo removidos. En ese contexto ella quedó una noche con este amigo.
Al día siguiente, por inseguridad, hice algo que sé que estuvo mal: miré su teléfono.
Encontré una conversación con una amiga donde decía que creía que este chico sentía algo por ella y que durante aquella noche había tenido ganas de besarlo. También decía que no había hecho nada porque me quiere, porque tiene pareja y porque no quiere hacerme daño, pero que estaba intentando entender qué significaba aquello. Incluso preguntaba si era normal sentir una pequeña atracción por otra persona estando en una relación.
Lo que más me impactó no fue la atracción en sí, sino que ese mismo fin de semana tuvimos conversaciones muy profundas sobre nuestra relación y nuestro futuro. Ella me dijo que me amaba, que estaba feliz conmigo y que sentía que habíamos salido fortalecidos de esas conversaciones. Nunca mencionó nada de lo ocurrido con este chico.
Decidí callarme porque no quería reconocer que había mirado el teléfono.
Las semanas siguientes hubo algunas cosas que siguieron generándome dudas. Por ejemplo, una vez me dijo que estaba cansada y prefería no quedar conmigo, y más tarde descubrí que había quedado con él. También encontré fotos que ella le había hecho para ayudarle a montarse un perfil de Bumble y vi que él seguía buscándola para planes a solas de vez en cuando.
Por otro lado, también hay muchos hechos que juegan a favor de ella. Nunca he encontrado mensajes románticos, ni flirteo explícito, ni ninguna evidencia de que haya ocurrido algo físico entre ellos. Ella sigue muy implicada en nuestra relación, pasamos muchísimo tiempo juntos, hablamos constantemente de nuestro futuro y me integra completamente en su vida.
Hace poco decidí sacar parte del tema sin decir que había visto el teléfono. Le comenté que me había generado inseguridad una ocasión en la que me canceló un plan y luego quedó con este amigo sin decírmelo. Ella me respondió que no había pasado nada, que no tiene nada que ocultar y que incluso tengo acceso a su teléfono y a sus contraseñas. También me dijo que le dolía sentir que determinados errores podían perseguirla para siempre.
Desde entonces apenas se han visto y ella sigue muy centrada en nuestra relación.
Mi duda es si estoy ante una situación relativamente normal que se gestionó de forma torpe o si estoy minimizando señales importantes. Porque, por un lado, veo una persona comprometida con la relación; pero por otro, sé que hubo atracción, sé que hubo ganas de besar a otra persona y sé que hubo momentos donde no fue completamente transparente conmigo.
¿Cómo lo veríais desde fuera?