Nos conocimos en una app de citas, la química fue instantánea, buen sexo, muchas risas. Ambos con divorcios recientes. Nos veíamos eventualmente y era suficiente, cuando sentí que se ponía muy íntimo dejé que se enfriara. No tenía ganas todavía de renunciar a la soltería y no habíamos planteado nada a futuro.
Pasó más de un año cuando llega una notificación a Facebook de él (ni recordaba que éramos amigos allí). Retomamos el contacto, en ese entonces estaba atravesando algunas dificultades, me invitó a salir para conversar y que me despejara un rato, acepté y empezamos a salir, ésta vez para mí fue distinto.
Más madura, con calma, sin apresurar las cosas. Con dificultades porque sus turnos de trabajo pueden ser por el día o por 24/36 hs, con la tenencia de nuestros hijos en días cruzados. Era un rollo vernos pero nos arreglamos con ayuda de las abuelas, mucho WhatsApp y montones de reels de humor negro en instagram.
Conoció parte de mi familia, salíamos a bares, hicimos planes para las vacaciones, estrenos de películas que queríamos ir a ver juntos, pasar año nuevo juntos.
Un año así, entonces cuando me pidió que fuera garantía para renovar el contrato de alquiler de su piso dije que sí aunque todas las voces en la cabeza me decían que no. Lo notaba un poco distante, no habíamos podido coincidir en semanas, entre el trabajo y las actividades de nuestros hijos estaba difícil.
El día que fuimos a firmar lo tengo grabado en la memoria. Pasé por su casa en mí coche. Primero fuimos a completar un trámite en la fiscalía por una denuncia que le hice a mí ex marido (él ofreció su compañía ya que es policía), terminamos temprano y pasamos a visitar a mi hermana para hacer tiempo para ir a la firma del bendito contrato.
Dejamos el coche en un parking, firmamos el contrato, me acompañó a buscar el coche, pagó y se despidió para ir a la estación de autobuses, su familia es de un pueblo en las afueras y había quedado de ir a verlos, yo debía trabajar.
Al día siguiente hablamos, lo noté raro, y dos días después le cuento algo por Whatsapp y no respondió, dos malditos tildes azules y los últimos reels de instagram sin ver.
Di espacio, pasaron los días y seguía todo igual, eso sí, seguía publicando pavadas en sus historias.
A la tercer semana entendí el mensaje y ya averigüe cómo salir del maldito contrato. Hoy, un mes después veo de casualidad una historia de instagram que está con otra muy acaramelado.
Mensaje de WhatsApp, ya no veo su foto de perfil, le pregunté si podíamos hablar, los mensajes llegan. Quería pedirle por las buenas salir del contrato. Sin respuesta. Ya enojada le dije que me parecía muy mal de su parte haberme hecho firmar si ya estaba con otra o no estaba interesado realmente, que haber firmado era una muestra de compromiso hacia él. Y lo bloqueé, eliminé de instagram y cuando fui a Facebook vi que estoy eliminada de sus amigos y figura en una relación con la chica.
El lunes voy a tramitar la baja del contrato y lección aprendida.
