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GUARDERÍA, ¿SÍ O NO?
Mi marido y yo siempre hemos querido ser padres. Hemos esperado a tener un hogar acogedor, preparado para la llegada de un bebé y hemos esperado también a estar bien asentados en nuestros respectivos trabajos, para no preocuparnos por nuestro futuro laboral.
Nos pusimos manos a la obra con ilusión y en pocos intentos hicimos diana. He tenido un buen embarazo y cogí la baja unos días antes de salir de cuentas y no por el embarazo en sí, sino porque me dio una ciática importante que me limitaba mucho en mis desplazamientos.
A los pocos días de la baja, me puse de parto y hace un mes que somos papás. Os podéis imaginar la felicidad tan grande que estamos viviendo mi marido y yo, y con nosotros nuestros familiares y seres queridos.
Hemos empezado la búsqueda de guardería, porque los abuelos de la criatura unos aún trabajan y otros viven lejos, así que no nos pueden echar una mano.
Pero cayó en mis manos una revista de esas para padres primerizos que se regalan con la canastilla en el hospital, y leí un artículo que me ha dejado preocupada, dándole vueltas al tema.
Resulta que la Asociación Española de Pediatría recomienda no escolarizar a los niños antes de los dos años. Porque los niños hasta esa edad, o de incluso más, quieren ver todos los días a su familia. Quieren besos y abrazos, moverse en el entorno que conocen y seguir sus rutinas.
Que socializar con otros niños no es una prioridad y que favorecen el contagio de enfermedades entre ellos.
Había el testimonio de un padre que explicaba que, además de que los precios de las guarderías eran una barbaridad, su hija se pasaba más tiempo enferma que sana. Y que cada vez que enfermaba no la podían llevar a la guardería, con lo que él o su mujer se tenían que coger la baja para cuidarla. Y que además se contagiaban también. Así que tenía la sensación de estar pagando (la guardería) para que enfermasen a su hija y, de rebote, a ellos. Por lo que se estaban planteando que uno de los dos solicite una excedencia hasta que la niña cumpla los tres años y empiece la escolarización obligatoria.
Y yo ya me he visto en esas. Y me ha dado el agobio. Porque si uno de nosotros dos nos pillamos la excedencia, vamos a tener que ir achuchados económicamente una temporada larga. Pero es que además yo no quiero pedirme la excedencia, porque mi trabajo me gusta, me siento bien, y tengo posibilidades reales de mejorar en mi carrera profesional. Pero tampoco me parece buena idea que mi marido se pille la excedencia, porque él ahora mismo está cobrando un poco más que yo. Y no creo que en su empresa se lo pongan fácil. Sería más bien irse al paro directamente. Y eso me asusta. Con lo que nos ha costado estabilizarnos laboralmente,
No quiero ser una mala madre pero tampoco quiero ser una mala profesional. Y no sé si estoy preparada para tener que apretarme el cinturón tanto durante tres años. No lo veo. A ver, yo fui a la guardería y no he salido tan mal, ¿no?
¿Estamos exagerando hoy en día con los cuidados excesivos que damos a nuestros niños? ¿O es que antes se hacía tan mal? Tampoco somos tan raros ni nos hemos extinguido, ¿no?
