Llevo meses escuchando a mi amiga, diciendo que no llega a final de mes, que le agobian las deudas y que tiene que salir de esta mala racha. De hecho, la he invitado estas Navidades a mi casa a todas las fiestas para que ella no tuviera que gastar nada, ya que no podía pagarse un viaje para ir a casa de sus padres porque los vuelos estaban muy caros.
Por ese motivo, me sorprendió un montón cuando ayer me dijo que quedásemos para irnos de rebajas. Pensé que ella iría a mirar, pero cuando estuvimos allí de tiendas en el centro comercial, empezó a comprar un montón de ropa y deportivas. Asombrada le pregunté que cómo lo había hecho para conseguir el dinero y me contestó que ha pedido un incremento del crédito de la tarjeta para poder darse el gusto en las rebajas.
Nada más y nada menos que 850 € más de crédito y porque no le dejaron llegar hasta 1000 que fue lo que pidió. Mi cara era un poema. Ella sabiendo lo que iba a decir me dijo que no dijera nada, que le dejara disfrutar de la vida, que para eso trabajaba y que ya lo iría pagando mes a mes, pero que lo necesitaba porque estaba de bajón y necesitaba ropa nueva para sentirse bien.
Estoy segura de que al ritmo que fue ayer, ese dinero no le dura ni tres día. Lo respeto, es su dinero, su tarjeta y su vida, pero a mí me parece una auténtica locura, ¿no creéis?
