Igual pensáis que soy una quejica por quejarme de esto, pero es que estoy hartísima de la misma rutina y de tener que fastidiarme por una hora de diferencia, que es la que nos separa a mi marido y a mí de tener unas obligaciones u otras.
Igualmente, puede que me tachéis de mala madre, pero es que estoy harta de tener que recoger a mi hijo del colegio y hacer el almuerzo absolutamente todos los días por la sencilla razón de que yo salgo a las dos de la tarde y él a las tres; mi marido llega a casa con el niño recogido y la mesa puesta.
Y así absolutamente todos los días: como soy yo la que sale antes de trabajar, soy la que se lo tiene que comer, y estoy harta.
Si digo de apuntarlo al comedor y recogerlo un poco más tarde del colegio, cuando los dos hayamos comido, le parece mal; dice que es que yo tengo esa hora libre y que, si fuera al contrario, él no tendría ningún problema en hacerlo.
Perdona, chiquito, no tendrías ningún problema porque hasta ahora nunca has tenido que hacerlo; no tienes que hacer veinte paradas desde el trabajo hasta el colegio del niño y luego, encima, ir a casa y tener la comida lista lo antes posible porque tú sales a las tres.
Tú directamente sales del trabajo, coges el coche y vienes a casa, donde ya está tu niño y tu mujer con la olla en el fuego y la comida calentita lista para servirla.
Con esto no estoy diciendo que no me guste recoger a mi hijo; lo que estoy es harta de tener que hacer yo siempre la misma rutina y que mi marido se los toque. He propuesto que varios días a la semana que se quede en el comedor y luego vaya a recogerlo yo para que yo esté más descansada y ese día únicamente se encargue él de la comida.
O dejar la comida preparada la noche de antes y ese día nuestro niño se quede en el comedor y así poder llegar a casa, no tener que prepararla e ir después tranquilamente a recogerlo. Pues tampoco; teniéndome a mí, ¿para qué vamos a ver alternativas?
Es algo que poco a poco me va desgastando, haciendo mella, y siento que se va a cargar mi matrimonio por puro egoísmo. Igual pensáis que estoy exagerando, pero ya por el hecho de tener únicamente yo esa obligación me está haciendo ver la rutina como algo tremendamente injusto, y más aún cuando mi marido no tiene ningún interés en darle una solución, habiéndolas.
Necesito que me recomendéis algo porque, de verdad, cualquier día voy a estallar.
Un beso a todas.
