El mercado inmobiliario está fatal. Hace un tiempo, mi marido y yo buscábamos una casa para comprar y todo lo que encontrábamos eran ñordos carísimos. Estuvimos más de un año buscando y, al final, apareció la casita de nuestros sueños.
Era una casa antigua pero bien conservada. Necesitaba la mínima reforma y de precio no estaba para nada mal en comparación con todo lo que habíamos estado viendo. Nos enamoramos y decidimos comprarla y, cuando nos mudamos, empezó nuestra pesadilla.
La casa era un kinder sorpresa, por fuera parecía mona, pero por dentro estaba llena de desperfectos. La instalación eléctrica era peligrosa y nos recomendaron cambiarla cuanto antes, las ventanas de madera antigua donde filtraba todo el aire de fuera, infestada de cucarachas que salían por los sumideros, la parte de arriba era un invernadero…
Cuánto más buscábamos más desperfectos salían y, después de pagar la casa no nos quedaba ni medio euro para pagar ninguno de los arreglos que en teoría necesitaba.
Ahora estamos debatiendo entre ponerla de nuevo en venta o comernos los desperfectos y vivir así hasta que podamos ahorrar lo suficiente para ir arreglando cosas, aunque hay algunas que son urgentes. Mi marido y yo tenemos un disgusto de tres pares de narices, toda la vida ahorrando para comprar un truño.
¿Que crees que es más razonable hacer?
