A ver si me explico bien. Tengo una buena amiga, soltera como yo, con la que me llevo genial. Nunca hemos tenido ningún problema y solemos hacer uno o dos viajes al año, en invierno o en verano. Esto desde 2018 o asi
Hace tres años vino con nosotras su hermana. Yo no la conocía mucho y pensaba que sería como ella. Craso error. Es una persona insoportable: tiquismiquis, quejándose por todo…
Fuimos a Polonia y, estando en Cracovia, decidimos comer en un restaurante que recomendaba todo el mundo. Nada más sentarnos empezó a decir que le daba cosa, que no estaba limpio (mentira, estaba perfectamente), que olía raro (olía a comida, como cualquier restaurante de cocina tradicional). Al final nos tuvimos que ir de lo pesada que se puso. Y la camarera alucinada preguntando si pasaba algo.
Después se quejó del calor, ojo, del calor en Polonia, que era como mucho 30 grados, del hotel porque no hablaban español, de absolutamente todo. Y os prometo que no había motivos para tanto. Menudo viaje me hizo pasar. Todo el tiempo haciendose fotos que teniamos que estar parando cada 5 minutos. Un puto infierno. Tiene 46 años y se comporta como una niña. Incluso tuvimos que cenar en un restaurante italiano en dos ocasiones (¡estando en Polonia!), porque era lo único que le gustaba. Yo alucinaba, comiendo (ella) pasta carabonora y otro dia pizza cuatro quesos, sin querer probrar nada de la comida polaca porque os aseguro que está muy rica y merece la pena
Además, vino porque la había dejado el novio y, madre mía, qué pesada estaba con el monotema. No pudimos hablar de nada
Bueno, pues ahora nos vamos una semana en julio a un apartamento en el sur de Portugal. Mi amiga me ha escrito para preguntarme, por favor, si puede venir también su hermana. Me dice que ya sabe que es «un poco especialita», pero que va a hablar muy seriamente con ella para que se adapte. En fin… con 46 años, ya me diréis.
Resulta que en febrero se separó definitivamente del novio, está hecha polvo y le ha pedido venir con nosotras. Mi amiga dice que no sabe decirle que no, porque además sus padres también están presionando para que la lleve.
A mí no me apetece absolutamente nada, porque sé perfectamente lo que va a pasar. Si hace tres años ya hablaba con ella y era imposible hacerla entrar en razón, ahora no creo que haya cambiado. Está acostumbrada a hacer siempre lo que le da la gana y a que todo el mundo esté pendiente de ella.
Lo malo es que la casa que hemos alquilado en el sur de Portugal ya está pagada y no quiero crear un problema enorme con mi amiga, porque conmigo siempre se ha portado de maravilla. Pero es que estoy convencida de que me va a fastidiar las vacaciones. No sabéis cómo es..
