No es un miedo abstracto ni una cosa que le preocupa de lejos. Es algo que está pasando ya. En su empresa llevan meses sin contratar gente nueva porque «las herramientas de IA cubren lo que antes hacían tres personas». Dos compañeros suyos se fueron el año pasado y no los han sustituido. Él de momento sigue pero sigue con esa sensación de quien espera algo que no sabe cuándo llega.
Nos metimos en la hipoteca en marzo. Llevábamos años esperando el momento y el momento llegó y nos lanzamos. Cuota alta, a treinta años, con lo que ganamos los dos justo. Sin mucho margen.

Tenemos 45 años. Eso es lo que más me ronda. Con 25 un golpe así te sacude pero tienes tiempo y energía y opciones. Con 45 y una hipoteca encima el margen para reinventarse se ve diferente. No imposible pero diferente. Y mi marido lo sabe y yo lo sé y los dos sabemos que el otro lo sabe y aun así hay noches en que ninguno lo dice en voz alta porque decirlo en voz alta lo hace más real.
Ha empezado a mirar cursos. Inteligencia artificial, machine learning, cosas que supuestamente complementan lo que ya sabe. Me los enseña a veces con una mezcla de esperanza y agotamiento que me parte algo por dentro. Lleva 20 años siendo bueno en lo suyo y ahora tiene que demostrar que puede ser bueno en algo que no existía hace tres años.
No sé cómo acaba esto ni cómo ayudarle porque yo tambien estoy cagada