Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hace tiempo que os leo y hasta ahora solo había sido lectora, pero desde que fui madre estoy viviendo una situación horrible o así al menos la estoy sintiendo y no puedo desahogarme con nadie, así que he decidido probar a hacerlo por aquí y de paso os leo y me decís si lo estoy magnificando todo o no. Como os decía, he sido madre recientemente, tuve a mi bebé mediante cesárea de urgencia pues mi bebé venía de nalgas. Además, el final de embarazo ya estaba siendo malo, pues me diagnosticaron tensión alta, insuficiencia placentaria por lo que mi bebé venía pequeñito y líquido amniótico bajo. Todo esto hizo que yo tuviera que mantener bastante reposo, por lo que no salía de casa salvo para dar pequeños paseos. En ese tiempo ya me sentía sola, pues mis padres no vinieron a verme ni una sola vez, pero por entonces no me lo tomé mal salvo los últimos días que ya me desesperé. Pero todo ha ido a peor con el nacimiento de mi bebé.
En el hospital vinieron a verme a las 12 de la mañana habiendo dado a luz a las 3 am. Se supone que cuando estás en esa situación es tu mamá quien te baña, pues a mí tuvo que hacerlo mi marido pues ella dijo que se había quedado dormida. Yo le pedí que el próximo día viniera antes, pues antes fue a las 10 de la mañana.
Recalco que mi marido tenía que arreglar papeles como registrar al bebé, dar parte al trabajo y sacar a nuestro perro a pasear pues nadie lo hacía, por lo que los días de mi marido fueron: iba a sacar al perro y hacer cosas por la mañana (pensando que mis padres venían pronto), venía a la hora de la comida que mis padres se iban, volvía a irse a sacar al perro media hora a las 20 y volvía al hospital para dormir conmigo. Ya en el hospital noté que mis padres me acompañaban poco, pues si hacéis cuentas solo venían 3 h y se iban. Pero lo peor vino con el alta. Ese mismo día querían venir a casa a comer, pero les dije que yo me encontraba agotada y que vinieran otro día; eso les sentó mal, por lo que no me hablaron hasta que al día siguiente les dije que vinieran a comer. No me contestaron, pero se plantaron de sopetón en mi casa a las 22 h. Imaginad mi cara, pero lo dejé pasar. Pasaron los días y las semanas y nadie venía ni a ver a mi bb ni a ayudarme. Tuve que sacar fuerzas de donde no las tenía y organizarme con comidas y limpieza y bebé con una cesárea (por supuesto con mi marido).
Les llamé la atención y vinieron a las 20 h a ver al bebé otro día; ahí ya les llamé la atención y les pedí que viniesen antes, porque a esa hora ya empezaba con la rutina de noche. No me hicieron caso y otro día volvieron a venir a las 20:30. Ahí me enfadé y se los dije seria, se enfadaron y se fueron de casa. Pasó una semana más hasta que me llamaron para ver si podían venir; eran otra vez las 20 h así que les dije abiertamente que no y volvieron a enfadarse. Les dije al día siguiente que vinieran a comer y me dijeron que no podían, así que han venido a ver a mi bebé de 2 meses 3 veces contadas, todas a deshoras. La mala soy yo por poner horarios y me siento sola, no escuchada y no querida, pues noto un abandono total en un momento en el que necesitaba muchísimo de mis padres. El caso es que no sé si estoy siendo muy exigente y son mis hormonas jugándome una mala pasada o si realmente mis padres están dejando el listón bastante bajo…
