Reproducimos testimonio de una seguidora.
Todo empezó por un TikTok. Vi un video de un chico que explicaba que iba a los restaurantes y nunca pagaba, y que lo hacía de diferentes maneras.
En una de ellas, escondía un pendiente o enganche de pendiente en la comida, para luego quejarse.
En otras, ponía un pelo largo que claramente no pudiera ser suyo, y avisaba al camarero.
También había casos más bestias donde ponía algún trozo de plástico o de metal, de cosas que normalmente están por las cocinas.
Él lo grababa todo con una cámara oculta y tenía bastantes variedades, pero en todas, te decía que lo más importante era avisar al camarero o quejarte cuando ya te hubieras casi terminado el plato. De esa manera, cuando te ofrecían cambiarlo, te mostrabas ofendido diciendo que ya no querías comer ahí y que te marchabas inmediatamente, que por favor te trajeran la cuenta y la hoja de reclamaciones.
Generalmente, se ofrecían directamente a invitarle al plato, entonces, como gesto de buena fe y agradecimiento, no ponía la reclamación. Si no se lo ofrecían, él lo sugería a modo de queja “¿De verdad me vais a cobrar por comerme un plato que llevaba un pendiente y que ni si quiera me he terminado?”. Y también le hacían caso.
Me supo mal por los restaurantes, pero también lo vi una buenísima idea. Se lo enseñé a mi novio y le dije que podríamos probar. ¿Qué era lo peor que podía pasar? ¿Que nos hicieran pagar? Ya íbamos dispuestos a eso, así que antes de ir al restaurante, pasé por casa de una amiga rubia, con el pelo larguísimo, y le pedí si podía darme algún pelo de su cepillo.
Me dijo que estaba loca, pero me lo dio con la condición de después explicarle como había ido. Cogí el ovillito que me dio y lo metí en una bolsita de plástico y en mi bolso. Nos fuimos para el restaurante, una conocida cadena de comida italiana, y pedimos dispuestos a no pagar, por al menos uno de los platos.
Pedí unos espaguetis carbonara bien hermosos, comí con normalidad y cuando faltaba poco, saqué el pelo de mi amiga de mi bolso y lo enredé dentro del plato. Hice una obra de arte, estaba bastante cubierto por la salsa, alrededor de un espagueti y bastante camuflado. Cuando lo vi bien, llamé al camarero y le pedí que se acercase.
Hice un acting de óscar, una mezcla entre “que asco” y “me sabe mal molestar”, el camarero se extrañó muchísimo, se disculpó y me dijo que me cambiaba el plato enseguida. Tal y como había visto en el video, me ofendí un poco y le dije que no, que me había dado bastante asco y que ya no quería seguir comiendo, que quería irme a mi casa.
El camarero se disculpó de nuevo y se llevó el plato. Le comenté a mi novio que parecía que había ido bien y nos esperamos a que trajeran la cuenta.
Estaban tardando más de lo normal y eso nos pareció raro, pero lo peor vino después.
Vino a la mesa el jefe de sala y me pidió que le explicase lo que había pasado. Se lo expliqué y, con toda la tranquilidad del mundo, me dijo que eso era mentira.
Me explicó que ese día en la cocina solo había dos cocineros y que los dos eran calvos. Lo del pelo les había parecido muy rápido y entonces habían revisado las cámaras (ni idea de que las había) para ver qué había podido pasar. Yo no lo vi, pero según me dijo, en la cámara se me ve perfectamente sacar el pelo de mi bolso y ponerlo en el plato.
Quería morirme de vergüenza, me notaba roja y las orejas palpitar. El jefe de sala no me dio tiempo a decir nada, me dejó la cuenta encima de la mesa y me pidió amablemente que abandonase el local.
Mi novio no sabía donde meterse y yo tampoco. Pagamos rápido y nos fuimos volando de allí, bajo la mirada de todos los camareros y la gente de la barra.
Me dio una vergüenza infinita y no he vuelto a pisar ese sitio.
Antes de hacer estas cosas y de creer todo lo que veis en TikTok, pensároslo dos veces.
