Como lo estáis leyendo.
Ellos rompieron hace unos cinco años por decisión de ella, con un niño de cuatro años. Al principio, mi pareja lo pasó fatal porque quería continuar a toda costa, terapia, lo que hiciera falta… Como insistió tanto, ella le confesó que la razón de la ruptura no era tanto el desgaste de la relación, sino que se había enamorado de otro. Dijo que había querido ocultarlo para no hacerle daño, pero que se veía obligada a decírselo para que asumiera la realidad.
Después nos conocimos nosotros y empezamos a salir. Cuando llevábamos un año y medio juntos, me presentó al niño, fue muy prudente en todo momento. Sin embargo, la ex le prohibió que el niño durmiera en nuestra casa si yo estaba presente, algo que me pareció rarísimo porque ella vivía con su novio y con el niño. Pero segun ella no era lo mismo porque esa situación el niño la había visto desde los cinco años y que la tenía asumida.
Estuvo muy toca pelotas hasta que mi pareja se plantó y le dijo que ya estaba bien de tantas tonterías y que habría que hacer una revisión del convenio. Al final dio su brazo a torcer, pero puso una condición: quería venir a casa para ver dónde iba a estar su hijo y conocerme y a tener un charla.
Cuando vino, me trató con una altanería de flipar , a preguntarme si yo tenia carrera o no (precisamente ella que NO la tiene) o si bebia alcohol, o si usaba ambientadores electricos, unas tonterias….y me di cuenta de que quería guerra.
De todo esto hace ya tiempo y ahora me llama para tomar café y me comenta que deberíamos tener una buena relación por el bien del niño. Yo lo que creo es que, como se ha separado, está aburrida y le sigue gustando dar por saco.
Es que incluso le dijo a mi pareja que podía cenar con nosotros en casa, una vez cada dos semanas, porque el nene cena a veces entresemana, y se queda a dormir, Y ella quiere estar. En serio, ¿os parece normal? Y todo esto delante del niño. Hasta el niño se quedó boquiabierto.
No sé, a mí toda esta situación me parece bastante rara. Además, a mí ella me da mal feeling, de verdad. La veo y es la típica persona que da mala vibra, y no es porque sea la ex de mi pareja. Es que mi instinto me dice “alerta”, pero no sé por dónde van los tiros.
A mí este vodevil, de película danesa, no me convence nada: que es eso de sentarse a comer todos juntos cuando ha estado dando por saco tanto tiempo…