Antes de empezar, me gustaría aclarar algo para que no haya malentendidos. Mi familia, especialmente la parte de mi madre, siempre ha disfrutado de una buena siutaicon económica. Esto viene desde mis abuelos. He tenido una vida en la que me lo han dado todo y cuento, gracias a ellos, con una formación excelente, lo que me ha permitido tener una vida acomodada. No necesito el dinero de nadie.
Ahora iré al grano.
Conocí a mi novio, que es venezolano, en el extranjero. Los dos seguimos viviendo fuera, ya que los sueldos y las condiciones laborales son mucho mejores en el norte de Europa. Gracias a su inteligencia, y esfuerzo, es un currante total, se mata a trabajar, consiguió una beca en Alemania que le permitió realizar un doctorado. Ahora vive bien: es investigador e incluso a veces da clases en la universidad. Se lo merece. Todo lo que ha conseguido es fruto de su trabajo.
Él tiene a su familia en Venezuela: su madre, de 70 años; su hermana, de 46; y sus tres sobrinos, uno de 27 y dos mellizas de 24.
Debido a la situación económica en Venezuela, lleva muchos años ayudando a su madre, prácticamente desde hace unos veinte años. Más adelante, la situación se fue extendiendo al resto de la familia, y desde aproximadamente 2012 él también empezó a hacerse cargo económicamente de todos ellos.
Yo pensaba que esto era algo temporal, que cuando los hijos terminaran sus carreras podrían independizarse económicamente, pero no ha sido así. Nosotros llevamos cinco años y medio juntos y él sigue enviando unos 1.000 euros al mes, además de asumir constantemente otros gastos: reformas de la casa (una de 25.000 dólares hace siete años), estudios de los sobrinos y cualquier imprevisto como dentista, electrodomésticos o problemas de internet, lo que sea lo paga mi novio, hasta vestidos para ir de boda.
A mí no me duele el dinero en sí, sino la dinámica creada. Siento que se están aprovechando de él a saco, sobre todo la hermana y los sobrinos. El sobrino mayor tiene 27 años, trabaja de forma ocasional, pero dice que prefiere esperar a algo relacionado con su especialidad (comunicación audiovisual). Una de las mellizas lleva siete años con la carrera y tampoco trabaja ni busca, y la otra terminó la carrera y está haciendo un máster, en estudios de la mujer, imaginad el horizonte en cuanto a encontrar un buen trabajo
En la práctica, hay cuatro adultos viviendo a su costa, y cada vez que surge un gasto él lo asume.
Y ahora todo ha ido a más: una de las mellizas se ha quedado embarazada. Dicen que no ha sido buscado, que debió de fallar algo. Ya están mirando una clínica privada y dan por hecho que él también va a ayudar con ese gasto. Se lo dijeron el sábado y, después de la videollamada, le vi la cara y pensé que había pasado algo gordo. Está más triste, más cargado, como si llevara todo el peso encima. No duerme bien.
Yo creo que él tiene muchas dificultades para poner límites. Lo veo agotado, pero al mismo tiempo incapaz de cortar la dinámica.
Además, esto ya afecta directamente a su vida aquí: dice que le gustaría comprarse un apartamento en la playa en España, pero no tiene capacidad real para asumir todo a la vez: nuestro alquiler a medias, los gastos generales que tenemos aqui, unos 500 euros cada uno, los 1.000 euros mensuales que envía, los gastos imprevistos constantes y una posible hipoteca futura.
Otra cosa que me enciende lo mas grande: mi novio ya tiene la nacionalidad alemana porque lleva como 20 años aquí. Le propuso a su sobrino venir a vivir con nosotros, y él le dijo que sí si fuera a España, pero que a un país con tanto frío y con un idioma tan difícil, ni muerto. Con dos cojones.
Y lo que más me preocupa es que esto no parece que vaya a cambiar. Es una dinámica muy establecida, donde él es el que sostiene todo. A mí me duele verlo así, pero también me está generando una mezcla de rabia e impotencia difícil de gestionar.
