«No sé si me quiero casar…», a ver, reina gitana, LE HAS PUESTO A TU NOVIO UNOS TOCHOS QUE TIENE QUE AGACHARSE PARA PASAR POR LA PUERTA DE ALCALÁ. No es que «no te quieras casar», es que no debes hacerlo. ES mejor que le digas a tu novio que le dejas, que te ha entrado el canguis, que no te ves con él de aquí a diez años, pero al menos que se vaya con la autoestima intacta, pero déjale ir. No le quieres. Es así.
«Es que no se divorcia por el niñoooo», ya, claro, y su mujer es una loca mantenida, y seguro que se casó con ella sin amor pero por hacerla feliz, pero en realidad siempre ha dormido en el sofá, no han tenido intimidad nunca pero ella le robó el semen mientras dormía con una aguijada eléctrica para quedarse en estado y que nunca le pudiese abandonar. Y seguro-seguro que ella ha intentado suicidarse para que él nunca la deje. Cuando un tío quiere dejar a una mujer, ya puede ser padre amantísimo de siete hijos como Pulgarcito y sus hermanos, que la deja. Y más si le gusta otra. Si no deja a su mujer es porque no le da la gana. Y ya.
«Es que me dijo que me quería, pero después se rayó mazo y siente vergüenza…». A ver… en pleno éxtasis, le dicen «te quiero» A SU PROPIA MANO mientras miran una modelo de lencería. NUNCA, NUNCA, NUNCA te creas nada de lo que nadie te diga durante un polvo. Ni un «eres única, eres lo más importante que me ha pasado, te quiero», ni siquiera (de hecho, menos que nada) «yo te aviso». Si esto realmente lo ha escrito una mujer, te diré: te está haciendo el pack completo de «ya no puedo seguir con esto». Primero es el poner de excusa a los niños. Luego, la vergüencita el «ay, qué hemos hecho», y finalmente el «mira, tengo una familia, mejor o peor, pero es mi familia, yo le prometí, yo no puedo faltar y serle desleal, ¡hay que dejarlo!». Ha conseguido ya lo que quería: follar con una chica que estaba a punto de casarse. Y YA ESTÁ. Conseguido eso, no quiere nada más de ti.