Hola a tod@s!
Os vengo a contar una historia, digamos curiosa que me sucedió estando con mi «amigo» y ahora pareja.
La cuestión es que lo nuestro era algo tipo «ni contigo ni sin ti». Cuando estábamos juntos eran risas, alegría, alboroto, piques, apuestas, alcohol y mucho sexo.
El caso, es que gracias a esas citas, vivimos y tuvimos momentos muy divertidos, locos y sexis y uno de ellos fue una tarde, trabajando recibo un whatsapp de él «mi espartano» intentando deducir que planes tengo para la noche. Después de hablar un rato, me dice que a él le apetece chuletón y vino y me preguntó que si me apetece a mí una buena cena (buena cena y postre pensé yo).
Total, que para su ciudad que me fui, quedamos en su casa y nos fuimos con su coche directos al restaurante y con la alegría ya en el cuerpo de saber que seguramente sería una buena noche de risas.
Aquello era como un ritual, música bailonga en el coche, cantando a pulmón y algún que otro bailecito en el sillón del coche que nos dimos entre risas.
Llegamos al restaurante y hasta aquí todo genial, risas, miradas, nos teníamos muchas ganas pero ninguno de los dos decía nada al otro y así, con esa tensión sexual y entre miradas cenamos y bebimos como estaba previsto. La cuestión es que se nos hizo corto por lo que decidimos ir a tomar algo al paseo.
Nos sentamos en la mesa y pedimos unos mojitos y más risas, mas piques, que si tu no eres capaz de…, que si quieres verlo? La cuestión es que estábamos ya más calientes que el pico de una plancha y saltaban chispas por cualquier palabra o mirada hasta que me dice: te estas portando mal conmigo, tendré que castigarte….
A lo que yo respondo: ah si? Que me vas a dar unos azotes?
Para qué digo ná….se le iluminó la cara y me dijo: si, con una fusta!. Ilusa de mí que creía que lo tenía todo bajo control le dije: Anda, anda! Si tu no tienes fusta!!!!!
En ese momento ( 3 a.m)paga las copas y nos levantamos (él con una medio sonrisa) nos vamos para el coche, yo dispuesta a pasar un gran final de noche y veo que se desvía del camino y no se dónde vamos exactamente hasta que veo el letrero de su empresa de carpintería y sonriéndome me dice: acompañame!
Entramos y enciende las luces, coge una madera y empieza a dibujar algo que no puedo ver y cuando lo corta veo que se trata de una fusta!! En ese momento creo que me puse más cachonda que en toda mi vida y empezó a lijarla, a pasarle la mano para notar si habían grietas o astillas y cuando llegó a la punta la fusta se retorció y volvió al sitio haciendo un ruido que se me puso los pelos de punta y nos miramos a la vez calentísimos y riéndonos a carcajadas.
Salimos de allí y nos fuimos directos a su casa a jugar un rato porque a pesar de lo que podáis pensar no hubo lesiones ni daño alguno, solamente muchas risas, diversión y disfrute tal y como nos gusta, otro día os cuento como hizo el sillón tántrico que tiene en los pies de su cama o el palo para atar las piernas que aparece en 50 sombras o lo que se nos ocurrió con una ventosa (maravillosa ventosa!!!).
Puede que no sea una gran historia, pero la sorpresa, la intriga y las risas que le pusimos hace que tengamos un recuerdo muy bonito de aquella noche… así que echarle imaginación, mucho respeto pero disfrutad al máximo y sorprender al otro SIEMPRE!!!