La verdad, desde que empecé a cuestionar el relato oficial, mi vida ha dado un giro radical. Mucha gente me mira mal por las redes, pero es que me da mucha paz saber que la Tierra no gira a mil kilómetros por hora. ¿No os parece raro? El agua siempre busca su nivel, es lógica básica, no hace falta ser física para verlo.
La NASA miente, obvio, tienen sus intereses. No es ser negacionista, es ser crítica con lo que consumimos. Me siento más empoderada al investigar por mi cuenta en Telegram, en lugar de tragarme lo que dicen en la tele. Antes vivía con ansiedad, y ahora entiendo que hay un domo, una energía distinta que nos protege.
Nuestras compis del yoga nos dicen que estamos loca, pero es que ellas siguen dormidas en la matrix.
Al final, ser moderna es atreverse a pensar diferente. No necesito que un científico con bata me diga qué es real. Si lo sientes en tu cuerpo, es verdad. Me mola más vivir en mi verdad que en una mentira global. Despertad, tías, que nos tienen engañadas desde siempre.