Tengo un grupo de amigos de la universidad. Éramos bastantes y de sitios distintos, y con los años, como pasa casi siempre, el grupo se fue reduciendo. Y bueno… con el tiempo me quedó claro que yo era la única mujer. Eso llama la atención, no es algo neutro, pero bueno… así quedó, y seguimos conviviendo de esta manera.
Nos seguimos viendo de vez en cuando, normalmente con la excusa de hacer algún viaje. Muchas veces íbamos a la casa de uno de ellos, que con el tiempo se convirtió en nuestro punto de encuentro recurrente. Con los años cada uno tenía ya su habitación “de siempre”, sus costumbres, y todo funcionaba bastante natural, dentro de nuestra confianza.
Dentro del grupo, como suele pasar cuando eres joven y convives mucho, pasaron cosas. Con uno de ellos tuve algo muy breve cuando teníamos 18 o 19 años; fue puntual, duró poco y quedó ahí. Con otro hubo algo más emocional: yo me pillé por él, él no estaba en ese punto entonces, aunque sí lo estuvo antes y después. Nunca coincidimos en los sentimientos. Años más tarde, ya con 22, durante una quedada del grupo, hubo una noche puntual entre nosotros. Ni antes ni después volvió a pasar nada. Lo hablamos todo con total sinceridad y quedó cerrado, de verdad. Después de eso, seguimos como siempre, sin tensión ni historias raras. La relación con ellos se mantuvo más por la vida compartida y la carrera que por cualquier otra cosa.
Durante años todo fue normal. Viajábamos, compartíamos espacios, dormíamos en la misma casa. Yo dormía con uno de ellos en camas separadas, siempre desde la confianza, y cuando había que repartir habitaciones se tenía en cuenta que yo era la única mujer. Nunca fue un problema. Al contrario, el grupo era consciente de no excluirme, y la dinámica seguía siendo segura y cómoda para todos.
El conflicto empezó muchos años después, cuando estos dos amigos empezaron relaciones estables. Yo, desde el principio, quise conocer a sus parejas. Para mí era algo natural: si son importantes para ellos, quiero conocerlas. Pero ellas no lo vieron así. Sin conocerme, hablaron entre ellas de mí y decidieron que yo era un problema, básicamente por ser la única mujer del grupo y por ese pasado.
A partir de ahí empezaron a pasar cosas que me chocaron. En un viaje reciente, por ejemplo, había que compartir habitación y me colocaron con alguien ajeno al grupo, cuando lo normal siempre había sido que me quedara con alguien de confianza; hubo comentarios como “una foto solo de chicos”, algo que nunca me habían dicho antes; cambios en WhatsApp para que no se notara que era yo… Pequeños gestos, pero constantes, para minimizar mi presencia y evitar conflictos con las parejas.
Hablé con uno de ellos y me confirmó que todo venía de ahí, de lo que sus novias pensaban de mí, y que ellos estaban intentando “lidiar con la situación”. Y aquí es donde a mí se me rompe algo, porque no es tanto que ellas se sientan inseguras (aunque me parezca injusto) sino que mis amigos no me están defendiendo ni poniendo límites claros. No me han apartado del todo, pero adaptan su comportamiento a una narrativa que me coloca como problema cuando nunca lo he sido.
Y esto es importante: no es un grupo de amigos más. No puedo dejar esto pasar. Ellos son (o eran) mi lugar seguro. Son las personas con las que puedo ser yo, sin filtros, sin coraza, sin tener que explicarme. Si no fuera así, probablemente podría relativizarlo o tomar distancia, pero no puedo hacerlo porque para mí son demasiado importantes.
Ahora mismo no sé muy bien qué hacer. No sé si esta amistad puede seguir igual, si hay algo que yo pueda hacer para mejorar la situación, o si tendría sentido intentar hablar con ellas, quedar un día tranquilamente, mujer a mujer, para que me conozcan y ver si eso cambia algo.
Pido honestidad y, sí, también un poco de amabilidad, porque es un tema sensible para mí y me está afectando mucho.
