Hola chic@s,
Voy a contar una cosa que me pasó la semana pasada y no acabo de superar.
Mi padre falleció de cáncer cuando yo era pequeña y fue algo que me marcó a mí de por vida pero también a todos mis amigos, ya que fue muy impactante también para ellos, porque teníamos 10 años y con esa edad ver que a un amigo del cole le pasa eso, también es muy fuerte.
Siempre he tenido ese grupo de amigos y ellos siempre han tratado el tema con mucho respeto.
Ahora tengo 28 años y hace 5 meses a mi madre le diagnosticaron un cáncer terminal. Fue un golpe durísimo. Me atrevería decir que incluso más duro que el de mi padre, ya que entonces yo siempre tuve el apoyo de mi madre, y ahora también tengo a mi familia pero pensar que me voy a quedar sin madre y sin padre tan joven es muy fuerte.
Soy una persona muy introvertida y me ha costado muchísimo asimilar esto y de alguna manera no quería contárselo an mis amigos porque me daba la impresión de que al contarlo, se hacía más real aún. Pero bueno, me armé de valor y después de un par de meses, escribí un mensaje a mi mejor amiga que me costó varias horas redactar y le expliqué lo que había pasado, cómo me sentía y que aún no estaba preparada para contárselo a nadie más y que me había costado también horrores contárselo a ella y por eso lo estaba haciendo por mensaje porque a la cara se me iba a caer el mundo encima.
Pues bien, me contestó al momento con una buena respuesta que se puede esperar de cualquier buena amiga y, al día siguiente me dijo que quería venir a verme y claro, yo pensaba que era por esto, y estaba “contenta” porque ya había roto el hielo de algo que me costaba tanto hablar e iba a poder desahogarme con ella un rato. Pues cual fue mi sorpresa? Que se presentó en mi casa (con mi madre presente), y lo primero que me dijo fue: Sorpresa! Tía! Que me caso!
Mi cara no os la puedo describir porque no la vi pero no se me cayeron las lágrimas de milagro y no sé cómo salí del paso pero la felicité con la mejor sonrisa que pude poner en ese momento y la conversación no duró mucho más. Me contó cómo había sido la pedida, me preguntó brevemente por mi madre y se marchó. Me tiré toda la mañana llorando y, después de 7 días, no puedo parar de pensarlo.
Gracias por leerme, me ha ayudado mucho escribir esto.