Hace dos semanas quede con un chico de Tinder. Hablando por el móvil me pareció super majo y con muchas cosas en común, así que fui con muchas ganas a la cita.
Al verlo de lejos ya me encontré el primer «problema». Las fotos del Tinder eran antiguas. El chico tenía más quilos que en las fotos. No me molestaba el peso, sino que mintiera. No es que pusiera fotos solo de la cara o en ángulos donde el peso no se note. Es que claramente pesaba mucho menos. Tampoco entiendo porque no me enseñó fotos actuales en las dos semanas que hablamos. Yo misma estoy gorda, no es como si no fuera a quedar con él por eso. Al final decidí no darle más vueltas. Sus motivos tendría.
Al acercarme me encontré la siguiente sorpresa y esta si fue desagradable. Su pelo estaba tan sucio que se hubieran podido freír las patatas de todo un servicio de comidas de un McDonalds con la grasa. Por suerte no olía mal, pero el resto de él también se veía guarrete. La ropa, el mal afeitado… Lo peor era el pelo.

Me pareció de mala educación cortar la cita ahí. Pese a que fue muy majo en todo momento, solo pensaba en llegar a casa y ducharme. Se me iban los ojos al pelo. Sutilmente le pregunté si había salido hacía poco del trabajo. Se rio y dijo que no, que le había dado tiempo a jugar unas partidas y todo…
Hemos seguido hablando porque, como he dicho antes, tenemos mucho en común y hay cierto feeling. Pero lo de la falta de higiene… me puede.
Quiere volver a quedar y no se que hacer. A veces me dan ganas de decirle «vale, pero ven duchadito», pero pienso que si me lo dijeran a mi, bloqueaba a la persona directamente. Y si quedo y vuelve a venir sin ducharse, no aguantaré ni cinco minutos.
¿qué hariaís vosotros?