En los últimos años he percibido una tendencia creciente a seleccionar las parejas sentimentales en función de tu ideología política, y cada vez una mayor polarización en forma de rechazo a quien no piensa como tú.
Ahora que esa tendencia ya lleva años consolidada podemos ver sus resultados. Y la realidad es que siguen siendo tan chapuceros como antes. Pensar igual es genial cuando tu relación es la de compañeros de sindicato/asociación/partido, pero en una relación sentimental lo que piense cada uno queda relegado a un plano muy secundario en favor de los quehaceres diarios. Ese es mi consejo como persona mayor que tú.