No sé cuantas discusiones he tenido con mi marido por el tema del dinero. Estoy harta. Trabajo día y noche por el salario mínimo, en turno partido, me paso prácticamente cada día de lunes a viernes metida en un despacho como secretaria, librando únicamente medio sábado y domingo, días que aprovecho para descansar, hacer tareas de la casa y dedicarme un poco a tener la poca vida social que me puedo permitir.
Mi marido teletrabaja como informático en una empresa de seguridad, horario sólo de mañana y literalmente, triplica mi sueldo.
Llevamos años pensando en comprarnos un piso, fantaseando con hacer un gran viaje y otras muchas cosas que obviamente llevan su tiempo y su ahorro.
Como comprenderéis, ahorrar para mi no tiene nada que ver con lo que significa ahorrar para él, y la diferencia actual es grande, MUY GRANDE.
Como dije antes, he renunciado prácticamente a mi vida social, porque casi cualquier plan en grupo implica gastos: cenas, comidas, viajes, cumpleaños, incluso cine. Son pequeñas sumas que a final de mes hacen ese margen de ahorro que tengo para poder guardar algo para nuestro futuro.
Bien, pues hace un tiempo que él se ha cansado de esperar y empieza a impacientarse, así que todas las semanas discutimos porque no soy capaz de ahorrar más. Pero no solo eso, además ha decidido que en todos los planes que hacemos con amigos comunes, es necesario sacar el tema del dinero. Así, empieza a preguntar a la gente cómo hace para ahorrar o cómo se ha pagado esto o lo otro, lo cual ya me parece que está absolutamente fuera de lugar y solo quiero que me trague la Tierra cuando lo hace.
Lo peor es que me deja en evidencia delante de todo el mundo, contando que conmigo es imposible hacer nada, que no soy capaz de ahorrar y que no podemos hacer casi planes por mi culpa. Nuestros amigos disipan el tema entre risas, yo creo que conscientes de la incómoda situación, pero ya he tenido que vivirla unas cuántas veces.
Esto claramente nos lleva a discusiones al llegar a casa, volvemos al bucle infinito sobre la capacidad de ahorro de cada uno y lo dejamos estar. Hasta la siguiente. Yo le he dicho incluso que ahorre para hacerlo él sólo si tiene tanta prisa, que yo no puedo asumir más. Eso nos lleva a una nueva discusión sobre lo egoísta que soy y sobre lo poco que me importa el futuro juntos. Súmale a todo esto, que cada vez que hago algún plan por mi cuenta con alguna amiga, la retahíla de comentarios que tengo que aguantar sobre cuánto me he gastado o dejado de gastar son infinitos.
Entonces…no puedo más. Me paso los días lidiando con este tema, sorteando obstáculos para evitar una nueva discusión. Como si para mi no fuese suficientemente agobiante no poder ahorrar más. Por una parte me encantaría tener un futuro con él, pero este tema empieza a pasarme factura y me dan ganas de mandarle a la mierda por momentos. ¿Qué hago? ¿Tiene solución?
