Ha llovido bastante desde entonces pero aún, a día de hoy, recuerdo aquella tarde como si fuera ayer. Y no por que la escena en sí llegara a suponerme un trauma ni mucho menos, sino porque gracias a aquella revelación pude comprobar con mis propios ojos lo poquito que le importaba a mi pareja. Vaya por delante que tan sólo llevábamos unos meses saliendo y que aún no se podía hablar de una relación súper consolidada, pero cuando alguien me mola soy de las que muestra interés abiertamente, de las que saca ratitos de donde no los hay para hacer cosas juntos. No sé, llamadme loca.
Nunca he sido capaz de entender qué sentido tiene perder el tiempo o hacérselo perder a los demás; si alguien no te atrae lo suficiente o no es lo que estabas buscando, ¿para qué continuar? Pues queridas, aunque esto pueda parecer simple sentido común, la responsabilidad afectiva -o dejar de comportarse como un gilipollas, sencillamente- es una asignatura que muchas personas todavía tienen pendiente. Entre ellas, mi ex Adrián. Tan sólo hacía tres o cuatro meses que habíamos empezado a salir y, a pesar de que al principio de nuestra relación todo iba como la seda, empecé a notarle un poco distante conmigo.
Para poneros en contexto, os diré que fue él quien inició el tonteo previo, quien me escribía cada día a todas horas para charlar de nimiedades; cualquier excusa era válida para enviarme un mensaje y dejar caer un plan o sus ganas de vernos. Yo, por mi parte, tenía mis reservas porque por aquel entonces estaba conociendo a otra persona, pero finalmente tuve que rendirme a la evidencia. Adrián me volvía loca. Y aquel feeling innegable se hizo patente la noche en la que nos terminamos liando en su casa. Después de aquello, siguió escribiéndome todos los días y volvimos a quedar mil veces; yo flipaba con aquel chico cariñoso que me buscaba a cada rato, que no podía vivir sin besarme o sin saber cuándo íbamos a volver a vernos.
Sin embargo, los meses fueron pasando y con ellos, el interés de Adrián fue menguando considerablemente. No es que se convirtiera en un témpano de hielo, pero sí es cierto que cada vez nos veíamos menos y, la mayoría de las veces, era yo quien iba detrás o le proponía quedar para vernos un rato. Me di cuenta de que mi pareja podía pasar sin saber de mí días si no era yo quien le hablaba primero. Sin embargo, me decía a mí misma que era mejor no agobiarle, que no quería ser la típica novia pesada, así que me convencí de que aquello era normal, que la etapa de luna de miel ya se había pasado. Pero si algo caracteriza a los mareadores profesionales como Adrián es que saben muy bien cómo tenerte enganchada, dándote una de cal y otra de arena.
En las ocasiones en las que me clavaba el visto y desaparecía en combate durante días, aprendí que si no iba detrás de él ni veía sus historias, tarde o temprano acababa escribiéndome la mar de cariñoso e interesado por mí. Era como si quisiera comprobar que yo todavía seguía ahí y, una vez chequeado mi interés renovado en él, me daba las migajas de su atención durante algún tiempo antes de volver a las andadas. Lo cierto es que, viendo con perspectiva, hoy me pregunto cómo pude ser tan idiota, pero ya sabéis lo que dicen: no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y yo me empeñé en justificarlo, ya que si no teníamos nada serio u oficial entre ambos, ¿qué podía reclamarle?
Hasta que un día tuve que reconocerme a mí misma que aquella situación me hacía daño, así que decidí que tenía que hablar con él y que saliera el sol por donde quisiera. Fue la ocasión perfecta para Adrián de comportarse como un adulto funcional y decirme que no le interesaba lo suficiente, pero en lugar de eso me aseguró que todo estaba bien, solo que no estaba acostumbrado a «rendir cuentas» a nadie, pero que yo le encantaba. Con la idea de que lo nuestro marchaba genial, la cosa continuó como si nada, hasta que me di cuenta de que siempre que le proponía quedar, terminaba sucediendo algo que nos jodía los planes. Nuevamente, no quise sospechar, pero el destino o la casualidad quiso que abriera los ojos de una vez.
Aquella tarde de sábado le pregunté si quería salir a cenar y tomar una copa, pero me dijo que tenía que estudiar porque los exámenes finales estaban a la vuelta de la esquina. Total, que quedamos en vernos otro día y terminé saliendo por ahí con mi mejor amiga mientras él, en teoría, se quedaba en casa repasando unos temas. Después de cenar, mi amiga y yo no paramos en uno de los pubs de la zona. Después de abrirnos paso hasta la barra a través del gentío y, mientras el camarero nos servía nuestras bebidas, vi a un grupo de tíos al otro lado del local. Iban bastante cocidos y en lo que uno bailaba en modo gañán, el resto le jaleaba como un grupo de orangutanes. Cuando el bailarín en cuestión se giró y le vi la cara, me quedé muerta. Aquel idiota era Adrián.
Y sí, tal y como me dijo estaba hincando los codos de lo lindo, sólo que en la barra de un garito. Cuando me vio allí plantada mirándole con cara de pocos amigos se le pasó el pedo de repente. Más que enfadada, que también, estaba confundida, ¿tan difícil era decirme que quería pasar tiempo con sus colegas, que no quería estar conmigo? ¿o decirme a las claras que ya no sentía nada por mí? No era capaz de entender por qué jugaba de aquella forma. Con todas aquellas preguntas en la garganta me disponía a marcharme de allí, pero Adrián vino detrás de mí, como si nada hubiera pasado. Con toda la calma del mundo me dijo que me escribiría al día siguiente y volvió a marcharse con su colegas.
Quise pensar que cuando se le pasara la borrachera o cuando llegase a casa, me escribiría para decirme la verdad, que sudaba de mí olímpicamente, pero no fue así. Después de aquello, él no me dirigió la palabra y yo, mucho menos. Y así, sin más, sin mediar palabra, no volvimos a vernos. Sigo sin saber qué significaron aquellos meses que estuvimos juntos, aunque a estas alturas creo tener la certeza de que aquella relación sólo existió en mi cabeza.
Me dejó plantada para estudiar y le pillé de farra con sus colegas
Inicio › Foros › Sex & Love › Divorcios y rupturas › Me dejó plantada para estudiar y le pillé de farra con sus colegas
-
AutorEntradas
-
enfinInvitado
🌸 Envía tus movidas a [email protected]👄 Más testimonios en whatsapp https://whatsapp.com/channel/0029VaCbq9P7T8bgwL0lOx0S👑 Los mejores chollos para ahorrar https://whatsapp.com/channel/0029VaCFabI1nozF5ZslTp3u
ResponderAzInvitadoXInvitado
ResponderNena quedar con un tío 3 o 4 meses ES el principio de algo. Ni era tu pareja ni ahora es tu ex. Es un tío con el que empezaste a quedar, tú tenías interés, y él no, fin.
Te has montado una película tremenda, creo que lo sabes por tu certeza del final, que es del todo acertada.
Espero que al menos hayas aprendido que cuando lo que alguien dice y lo que hace no concuerdan, lo que vale es lo que hace.
-
AutorEntradas
WeLoversize no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta web por colaboradores y usuarios del foro.
Las imágenes utilizadas para ilustrar los temas del foro pertenecen a un banco de fotos de pago y en ningún caso corresponden a los protagonistas de las historias.
Las imágenes utilizadas para ilustrar los temas del foro pertenecen a un banco de fotos de pago y en ningún caso corresponden a los protagonistas de las historias.
Viendo 5 entradas - de la 1 a la 5 (de un total de 5)