Chicas, os cuento porque todavía no sé si reírme o llorar.
Tengo 38 años y estoy en una mala racha. Entre eso y las ganas de volver a sentirme deseada, acabé quedando con un chaval de 25 que conocí en la app. Muy majo por chat, mucho sexting, audios subiditos… y yo, que llevaba tiempo sin emoción, me enganché.
Y pensé: “pues ya que voy a quedar, me hago la integral íntima, que nunca lo he hecho”. Spoiler: no era buena idea.
El centro era de lo más cutre. La chica que me atendió tendría veinte años, uñas larguísimas, pestañas imposibles. Me señala la camilla y me dice que me prepare. Yo, nerviosa y sin saber muy bien cómo va eso porque era mi primera vez, le suelto:
— “Quítamelo todo.”
Ella ni se inmutó. Puso la cera a calentar y empezó el festival. Primer tirón: casi me levanto. Segundo: ya estaba sudando. Tercero: deseando salir corriendo. Pero aguanté porque ya me había montado en la cabeza que esa noche iba a pasar algo.
Cuando termina, todavía con las piernas temblando, me meto en la pedicura. Pensé que me relajaría… pero no. La chica coge mi pie, nota cómo tiemblo y se ríe: “pareces nerviosa, eh”. Yo me quería morir. Y encima remata con:
— “Ah, y no tengas sexo en 48h, que estás muy irritada.”
Salí de allí caminando rara, con las ingles ardiendo y las uñas de los pies pintadas en un color que ni me gustaba.
En casa, le escribo al chaval: “mejor vemos otro día, estoy un poco sensible”.
Respuesta: “Uf, me ha salido plan. Otro día?”.
Y a los dos días, desaparece. Match borrado. Como si nunca hubiera estado.
Total: primera integral íntima de mi vida, pedicura fallida, sin polvo y encima con la sensación de haberme preparado para nada.
¿A alguien más le ha pasado esto de prepararse como si fueras a protagonizar 50 sombras y acabar como protagonista de un fail
épico?
