A ver, en parte tu marido tiene razón, a esa señora no le vas a cambiar de idea, pero si te sirve, yo lo he vivido, lo mio era la pelota y los juegos brutos, mi abuela siempre quiso regalarme muñecas, pero da igual lo que ella dijera, yo sabía quien era y lo que me gustaba, lo de la yaya me parecían tonterías de señora mayor.
El poder educativo de vosotros como padres es muy superior, dile a tu hija que tu la quieres le guste lo que le guste y que la abuela tiene ideas antiguas, pero que no se preocupe por eso, que no tiene importancia.
Si la cosa se pusiera muy fea, a una mala le dices a tu pareja que o pone límites o los pondrás tú y que tu hija no vaya con la abuela.
Un abrazo
